
El otro día dormía hasta que…
Tortillas doña, pásele por sus tortillas de maíz, a diez pesos el kilo oiga, en este carro de sonido.
Qué bonito (por supuesto es sarcasmo) siete de la mañana y el repartidor de las tortillas a toda pastilla gritando con su auto de sonido. Pasa como 20 veces al día, sigo, si entiendo que necesite vender, ¿pero por qué pasa por la misma calle tantas veces al día? ¿Y desde tan temprano? Disculpen pero yo duermo hasta tarde y para mí las siete de la mañana es hora de dormir todavía.
Pero no es el único que tortura mis mañanas, también pasa el del gas pitando y con su canción a todo volumen, el de los tamales, el de la fruta de la estación, el que repara lavadoras, el que vende tierra para las plantas, el que vende pan… y podría seguirle.
No es que esté en contra de que la gente tenga su negocio, yo lo tengo, pero no ando en las mañanas despertando gente, ni ofreciendo mi producto a las mismas personas una y otra vez. Solo digo esta ciudad es muy grande, hay muchas colonias, deberían ampliar sus propagandas a otros lados, así tendrían más público y no fastidiarían a las mismas 4 colonias.
Lo peor es que hay días que andan hasta 3 al mismo tiempo y es mucho ruido y ni siquiera sabes que dicen, no se organizan.
Mi consejo…
Alejaos de mi puerta.