En esta sociedad estamos
educados para sentir muchas cosas y expresar pocas y solo aquellas emociones
que son calificadas de buenas, beneficiosas o positivas.
Pero yo, como siempre, me
revelo ante tales cosas, esos paradigmas establecidos por quien sabe quién, no
son lo mío, no me llenan, son pequeños para mí, así que opte por vivir todas
mis emociones, en serio, todas, las que me invadan en cada momento, nada de
retener la ira, nada de ocultar el enojo, la frustración, la lastima, envidia,
odio, venganza, celos, vanidad, repudio, asco, indiferencia entre otras tantas
que están en la lista negra de los antivalores y de las personas en general
(porque siempre hay un depravado que va en contra) yo opte por vivirlas tal
cual las sienta, si, sin represión, sin culpa, explotarlas hasta el último
momento, para que se vacíe la mente.
Hacer esto requiere que te
conozcas, si vas a perder el control, se ocupa que sepas expresar abiertamente
aquella que este naciendo en ti, que sepas como actuas cuando lo haces a solas
o cuanto te lo reprimes, para poder dejarla fluir en su totalidad debes saber
que emoción es la que te embarga al momento. Muchas veces me doy cuenta de que
en un momento que me enojo, en realidad solo quería expresar miedo, u otro
sentimiento pero lo confundo con rabia, por eso es necesario que uno se
conozca, que sepa como actúa bajo las diversas emociones.
Expresarlas abiertamente es
algo realmente liberador, en mi caso lo encuentro satisfactorio, es como tener
un orgasmo, vas acumulando la tensión, y llega el punto en que es provocado y
es mejor no aguantarse. Si se, que muchas veces hacer esto de expresar todas
las emociones calificadas de negativas, resulta muchas veces desagradable,
contrario al orgasmo. Pero es necesario que aprendamos que los sentimientos
solo son eso, son sentimientos, que están en nosotros y que aunque los neguemos
están ahí, y si son guardados y reprimidos durante mucho tiempo, de todas
maneras saldrán y cuando lo hagan será mil veces peor proporcionalmente al
tiempo que fueron oprimidos.
Eso no me lo acabo de
inventar, está escrito en la biblia, nha no es cierto, ni se si este ahí, pero
es algo que empíricamente he experimentado y visto en otras personas, el ser
tan reprimidos con las emociones no trae nunca personas mentalmente sanas y
funcionales.
Yo soy rencorosa, ese
defecto tengo, y al querer solucionarlo es que decido que fuera de esta manera,
expresando lo que siento al momento, sin guardarlo, solo liberarlo como quien
libera un dragón furioso. No es que ya no sea rencorosa, pero me ha librado de
muchos nuevos rencores. Me enojo por algo, y lo dejo ir totalmente, grito,
lloro, lanzo cosas, digo mis más selectas palabrotas y cuando me canso, cuando
ya no queda más que decir, pues se acaba, y con él se va el rencor que antes me
quedaba por guardarme las cosas.
También he aprendido a medir
las cosas, esos eventos en los que sé que saldré a disgusto ya después de
tiempo he podido ver cuáles son realmente para sentirse mal y cuanto tiempo, y
otros que puedo dejar pasar sin más. Esto me ayuda de muchas maneras ya que me
evito pequeños corajes.
Vivir las emociones
calificadas como buenas también es algo que no muchas veces llevamos a cabo de
manera tan libre como creemos, porque, cuantas veces no hemos querido ¿reír aún
más fuerte? ¿O más tiempo? O ¿expresar esa euforia más desenfrenadamente? Pienso
que muchas veces, o al menos a mí me pasaba continuamente, pero siempre tenía
cierto límite establecido por las miradas de la gente cuando no paraba de reír,
así que también deje de tener ese límite, si expreso lo malo, ¿porque mesurar
lo bueno?
Esto de vivir las emociones
tal como son no es cosa fácil, porque luchas contra lo que la sociedad te ha
educado esmeradamente, luchas por dejarte ir, en lugar de retenerte. Y es algo
que aprendemos desde muy pequeños, se vuelve un habito muy duradero recordar
que al llorar muy fuerte nuestros padres o educadores nos mandaban a callar ya
sea ofreciendo más castigo o recompensa, pero es una verdad innegable, que
desde tan prematura edad nos ordenaron guardar emociones.
No sé por qué la educación funciona
así, no sé porque es tan importante la apariencia de seres con pocas emociones
o controlados. Soy racional pero también emocional, y precisamente porque
pienso las cosas veo que las consecuencias de guardar o controlar los
sentimientos nos terminan haciendo más daño que expresarlas desaforadamente.
Mi consejo: expresen sus
emociones tal como son, las llamadas buenas y las llamadas malas, verán que es
mejor afuera que adentro.
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