Hay tantas cosas que me
mueven los sentimientos…
Me la paso llorando por lo
bueno y lo malo, lo que gusta y lo que duele. Ahora que he aceptado que solo
son sentimientos y que todos ellos están bien, es como si los tuviera alerta y
siempre captaran todo lo que me rodea. Así de fácil me encuentro llorando al
ver videos de animalitos disfrutando la vida, o películas, o mensajes, una vez
llore hasta con un comercial.
Hay días que siento tantas
ganas de ir corriendo a abrazar gente, gente desconocida, solo para compartir
mis emociones, ganas de reír a carcajadas sin motivo, o de ir a alegrarle el día
a las personas, solo porque sí. Ganas de ser un ser humano, uno real, que sea
piadoso, uno que no tenga más motivo de existencia que sobrevivir pacíficamente,
pero muchas veces me encuentro un mar de gente hostil, que no desea compartir
la vida conmigo, así como lo fui yo misma, tan misántropa, tan alejada de la diversión,
de la compasión, de la moral, de los valores, de la amistad, de la empatía, de
lo legal.
Busque solo ser racional,
busque desesperadamente mostrar que podía ser racional en cuanto a todo,
deseaba en verdad poder llegar a constituir una teoría donde pudiese mostrar
que los sentimientos hacían débil al ser humano. Diré que lo intente con todas mis ganas, pero
no pude vencer a la naturaleza, no pude evitar que me rompieran el corazón…
Así que aquí estoy tal vez
no renacida de las cenizas, tan solo con un pensamiento distinto, con uno que
siente compasión. Con uno que no niega la existencia de los sentimientos, que
al contrario los abraza con emoción y dolor a la vez, mi lucha interna termino,
no pude dejar que todo se fuera, que nada me importara nunca, no lo logre. Y no
me avergüenza, no me siento mal por ello, me alegra haber pasado por todo eso,
ahora sé lo que se siente, ahora valoro muchas cosas, entre ellas, los bellos
sentimientos humanos, el potencial de ellos.
Amo sentir, amo llorar, y
aceptar que cada sentimiento que tengo es válido, es correcto, está en mi
cuerpo y no debo despreciar sentirlo, porque incluso despreciar es un
sentimiento. A veces leo mis escritos antiguos, los encuentros enojados con la
vida, supongo que trataba de evitar que me lastimaran, no porque realmente
pensara que lo harían, sino porque pensaba que era la manera más efectiva de no
sufrir, buscar aquella indiferencia, para no tener que lidiar con los
sentimientos.
Y ahora que los he vivido
intensamente me siento contenta con ello, incluso con todos aquellos
sentimientos desagradables, no trato de evitarlos, al contrario busco aprender
de ellos, dejarlos llegar hasta sus últimas consecuencias. A cabio he tenido
cosas muy agradables, como enojarme muy poco, estresarme mucho menos y casi
nulas preocupaciones sentimentales, ya que busco vivir mis sentimientos justo
cuando los tengo, sin retenerlos.
El que ahora se sentimental
no quiere decir que ya no sufra, o que ya sea feliz, no es así, solo es un paso
más para conocerme como persona que soy. Creo que cada uno debe amarse y para
ello hay que aceptar los sentimientos que tenemos así como están, porque el
negarlos no los desaparece, les cuento basada en mi propia experiencia. Por más
que busquen extinguir los sentimientos estos vuelven, son parte de la humanidad
que tenemos, y podremos vivir un tiempo sin ellos, pero tarde o temprano volverán
a atormentarnos, y para amarnos plenamente buscando así la felicidad que solo
nosotros podemos proporcionarnos hay que amar cada característica que tenemos
del sentir.
Mi consejo:
Sientan sin juzgar.
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