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22 de diciembre de 2018

A veces sí y a veces no.





Bueno tengo un rato un tanto alejada de lo espiritual, ya saben la meditación y esos libros que me inspiran a ser mejor persona, no es que los haya abandonado o que deliberadamente dejara de creer en ellos, solo es que tome mi vida del presente y al tener problemas deje que me abrumaran, es todo.


Por otra parte sigo con la corriente del minimalismo, busco desapego emocional por los bienes materiales, no digo que no compro nada o que ya soy hippie viviendo en comuna, pero si reduje considerablemente mis compras mensuales de bienes y busco tener cosas útiles más que de adorno. No digo que de eso se trate el minimalismo, he visto que no tiene nada que ver con pobreza, pero yo en parte si lo busco, solo pobreza de bienes materiales.
Cumplí mis cuatro meses de no comprarme ropa, únicamente compre un par de prendas que requería con urgencia pero no fue compras por placer como toda mi vida hice. Y aunque al principio fue largo el tiempo y mucha la espera al final realmente no sentía presión por comprar nada. Me di cuenta que no lo necesitaba y que me sentía bien así.


Me empecé a vestir con ropa básica de colores neutros, combinables y con muy pocas prendas, en general me veía igual todas las semanas, pero eso es comodidad, no batallar buscando combinaciones nuevas ni nada por el estilo. Fue reconfortante saber que mi autoestima no dependía de mi forma de vestir que me sentí realizada y orgullosa de mí. Por otra parte busque tener los menos accesorios posibles y la ropa menos llamativa.


Esto no fue por sentirme mal o menos moralmente, fue únicamente para concentrarme en otras cosas, y resulto muy beneficioso, ya no más fotos de mi con atuendos y cero estrés por comprar o nuevos estilismos de moda. Me he sentido muy feliz y tranquila, cosa que no creí posible. Aún hay presión social por “arreglarme” pero no es algo que no pueda manejar.


En mi hogar he buscado tener comodidades pero no adornos, y no cosas innecesarias algo que se ha notado, mi pareja no tiene problema con mi forma de pensar aunque no comparte todo, yo respeto que él tenga sus cosas y que si compre objetos. Busco que eso no tenga que ver conmigo, es decir son sus decisiones y yo tengo las mías.


Otra cosa en la que sigo avanzando es en la alimentación, si bien he llevado dietas por determinados tiempos para lograr objetivos, ahora estoy en otro enfoque, en alimentación sana no por un tiempo o por lograr un objetivo, sino por nutrirme de por vida. Es muy distinto a lo que antes hacía, porque siempre sabía que esa dieta o periodo terminaría y podría volver a comer todo aquello que quisiera, pero ahora me doy cuenta de que esto no es algo que yo busque por un tiempo determinado, sino una manera de vivir todo el tiempo.
he leído, para aprender, he buscado información que pueda aplicar y la realidad es que es muy fácil, la cosa es que no siempre llevarlo a cabo es tan fácil como comprenderlo. Para comenzar esta la sociedad acostumbrada a comer tan mal y para aliviar todos los males emocionales que resulta extraño querer comer bien. En lugar de conseguir apoyo de todos los que me rodean me ven como una extremista.


No considero que alimentarse sanamente sea algo que me haga una persona extremista, pero si me he encontrado con esos comentarios, que comer tal cosa una vez de vez en cuando no me va a matar, pero no se trata de eso, sino de que yo elijo alimentarme correctamente, no restrinjo nada, no me privo de nada, es normal privarse de lo que hace daño, y al saber que muchos considerados alimentos en realidad dañan el cuerpo, elijo no comerlos.


Para mi es simple, pero para el mundo que me rodea no lo es. En general siendo vegana ya me acostumbre a llevar mi comida a todas partes y así, pero ahora que doy un paso más hacia la salud y bienestar, es como si yo sola me complicara más las cosas, porque las personas piensan que con que me lleven alimentos que no son de origen animal ya me los voy a comer, y la realidad es que son procesados llenos de químicos y también los he dejado.


Aun me queda mucho por aprender y mejorar todo yo lo sé, pero a veces se me hace complicado tener que explicárselo a los demás, o siempre parezco la persona que no quiere convivir a la hora de la comida. Pero yo sé que no se trata de eso, sino de que vivo distinto es todo. Espero seguir por este camino y cada vez aprender mejor la manera más saludable de alimentar mi cuerpo.



Un largo tiempo.



Resulta que ser adulto no siempre es tan padre como uno imagina de adolescente o niño, si bien parece que tiene uno libertades exageradas y que puedes hacer tantas cosas, la realidad es que vivimos en un mundo lleno de reglas y obligaciones que se adquieren al crecer.


Al principio de mi adultez, disfrute mucho la sensación de libertad y de poder hacer tantas cosas nuevas e interesantes, pero ahora que ha pasado el tiempo a veces no es tan divertido, me doy cuenta de que tengo que hacer tantas cosas que no quiero, de ser responsable por mi vida y hacerme cargo de la situación. No digo que todo sea malo o que la vida me haya tratado mal, pero si tiene momentos duros que uno debe sobreponerse y salir adelante, ya como adulto.


Pues bien, hace un tiempo tuve problemas económicos fuertes, y aunque practico el desapego por lo material, no niego que mi sustento básico es algo que debo tener siempre para tener seguridad, y hasta este se puso en riesgo, considerando que busco reducir al mínimo el dinero que necesito para subsistir. Esto nunca me había pasado, no es que yo tuviera demasiadas posibilidades, pero no había llegado el momento en que batallara tanto.
Y sucedió, al comienzo de todo yo estuve tranquila pensando que de una u otra forma pronto tendrían solución mis penas económicas, pero conforme fue pasando el tiempo y no se solucionaban el estrés fue haciéndose presente. Comenzó con inquietudes a la hora de dormir y después un mal humor recurrente que ni yo conocía. Ya al final sentía pesadumbre en el cuerpo, y aunque trate de hacer mi vida con normalidad y esperar pronto la solución, no tuve paz hasta que el problema se arregló.


Vivo con mi pareja y yo creía haber tenido toda clase de problemas en pareja, pero realmente no, la vida aún tiene primeras veces para todo, y tener penas económicas fue una de tantas cosas que aún me quedaban por experimentar. Ahí fue cuando más eche de menos ser adolescente y no tener que preocuparme por todas esas cosas de adultos. Me doy cuenta de lo rápido que pasa el tiempo y de la mucha responsabilidad que tengo.


Por ahora ya paso esa etapa, una más de aprendizaje como pareja y a nivel personal. La vida nunca acaba de enseñarnos.




La vida godinez


Godinez son todas aquellas personas que con carrera o no, trabajan en las oficinas de diversas empresas haciendo trámites y haciendo que el mundo de los negocios siga como siempre. Es la vida que muchos se acostumbran y les da bienestar y felicidad. La carrera que estudie va dirigida a eso, a entrar en ese mundo y ser parte de el, claro la carrera ayuda a saltarse algunos niveles y no empezar desde abajo siendo obrero u operador.


Pero si de algo me he dado cuenta es de que no es para mí, ver el mundo de los negocios desde ese punto, donde eres una pieza más de todo el engranaje para hacer funcionar un negocio, no es algo que me haya agradado, dejando de lado mi libertad que valoro mucho, me doy cuenta que siento que en realidad no estoy aportando nada a mi vida.


Dinero, claro ese sí, pero no realmente a la vida que me gusta tener, es decir, no es satisfactorio, me han dicho que uno no lo puede tener todo, es verdad coincido, pero si se trata de sacrificar cosas, pienso que estar encerrada en una oficina nada más haciendo cosas que no me parecen que aporten nada a mi vida,  no es algo que alimente mi alma.


Hace poco tuve la oportunidad de radicalmente cambiar de aires, ver cosas que jamás pensé, comencé a ser auxiliar de maestra de preescolar, cosa tan distinta que ni se cómo es que termine allí. El punto es que ha sido tan abismalmente diferente que es como si fuera otro mundo o yo otra persona. Ni siquiera se ha sentido como un trabajo.


Es decir estaba acostumbrada totalmente a horarios rutinas aburridas que mataban mis sueños, trabajo con adultos, ser un adulto y cosas tan malas y aburridas que esto no tiene nada que ver. Enseñar a los pequeñines las primeras cosas básicas de la vida en sociedad ha sido la mejor cosa que me ha pasado laboralmente hablando. Es tan distinto que no se compara, pasar mis días recortando para hacer manualidades, llena de mocos y pipi, hasta parece locura.


Me ha encantado verdaderamente enseñar a los niños las bases para aprender a convivir, y eso que siempre dije que no tenía paciencia y menos para los niños que lo preguntan todo. Pero en la práctica ha sido muy diferente mi reacción. Quien sabe, mi vocación escondida tal vez. Pero me ha sentado de maravilla estar rodeada de personitas que tienen toda la inocencia e ilusión del mundo. Me llena de fe y alegría.


Es como si ellos me enseñaran a mí a vivir en lugar de yo a ellos. Créame que nunca lo hubiera imaginado, a veces tan rara y oscura como soy, me lleno de luz con ver esas caritas dulces cada día.

Ahora sé que realmente aporto algo, y no soy solo parte de una mínima cosa que produce dinero para una persona avara, sino estoy aportando enseñanza a un pequeñín que comienza su vida, está aprendiendo a comportarse a seguir instrucciones a formarse como persona, no se es tan indescriptiblemente hermoso.


Veo el progreso de una persona en potencia, es algo que no tiene precio, ni siquiera lo hago por el dinero, que realmente no es la gran paga, lo hago por amor al arte prácticamente, me pagan por ayudarlos a crecer pero no me pagan extra por quererlos y cuidarlos y eso lo hago de corazón. No se, ha de ser que no estudie esa carrera y no lo hago con el enfoque que debo, pero igual funciona para mi y para la escuela.


Así que les comparto mi pedazo de cielo, al fin encontré un empleo que no me gusta, me encanta y que disfruto muchísimo en realizar. Y me siento afortunada de haberlo encontrado porque tan pesimista que soy, realmente aseguraba no encontrarlo nunca.


Ojala todos puedan encontrar ese empleo que les guste y les deje cosas espirituales bonitas y aparte les deje el tiempo de tener su vida llena de todas las demás cosas que la componen.




27 de agosto de 2018

Experimento social


La imagen puede contener: Daphne Alvares, de pie y gafas


Como saben últimamente me metí en el minimalismo, no de lleno, pero si he tomado el concepto y lo he adaptado en mi vida, lo primero fue deshacerme de toda la ropa y calzado que realmente no uso, fue extenuante limpiar el armario. Después decidí que debía ir reduciendo cada vez más la ropa que uso, pese a que aún me gusta la ropa, pensé que sería bueno dejar de darle tanta importancia a la apariencia.


Por ello aparte de tener pocas prendas para vestir, únicamente las que considere necesarias, también busque no complicar mi vestuario con accesorios ni hacerlo llamativo, únicamente cómodo que cumpliera con la función de cubrir mi cuerpo del exterior. Esto con el propósito de observar si mis amistades cercanas se darían cuenta de que uso prácticamente lo mismo y también por mí misma.


Para buscar sentirme cómoda con mi apariencia sin que me importase no traer ropa llamativa, pues en el pasado si le daba demasiada importancia a mi aspecto, sentía que la ropa era parte de mi cuerpo y personalidad (así como el maquillaje) por ello es que es un reto personal sentirme bien con lo que lleve puesto.


Bueno el caso es que ha funcionado de maravilla, siento que ahora si le doy más importancia a lo que soy por dentro, a como pienso a mis valores, y nada ha interferido con lo que traigo puesto. Por otra parte ha disminuido de manera considerable mi crítica y juicio hacia la apariencia y vestimenta de otras personas, es como si cada vez me fijara menos en eso.


Me he sentido muy cómoda usando la ropa que me queda y combinarla es fácil dado que son colores sólidos y muy pocos, no pierdo tiempo pensando en que ponerme y mi autoestima no se vio afectada por mi apariencia distinta. Es como si todo se juntara, tengo poca ropa, repito la ropa constantemente, me fijo muy poco en ello, deje en gran medida lo superficial, no gasto en ello, critico menos, la comodidad es lo mejor y me siento bien.


Aunado a que no uso maquillaje y no depilo mis axilas, es algo muy liberador, vi de otro modo la famosa “feminidad” porque no siento que sea menos mujer que aquella que usa de todo y con maquillaje o artilugios cambia su aspecto físico, no me sentí incomoda de pensar que otra gente pudiera criticarme, al contrario, el dejar todo eso fuera de mis constantes pensamientos, me dejo tiempo libre para reflexionar sobre ello y sobre como crecemos con este concepto de que ser femenina es cambiar tu apariencia física y siempre lucir como en realidad no eres.


Que felicidad verme al espejo y sentirme hermosa tal cual soy sin ver mi ropa y pensar que es ella la que me hace bella, que bonito que en la calle despierte interés por parte de las personas sin tener nada falso que quitarme.


Ojala las personas se valoraran más y se dieran cuenta que la ropa no debe ser la que te defina y que el maquillaje es opcional que no se necesita toda esa producción para hacer lucir bien a alguien o darle un valor moral, que ya en si tiene.

29 de enero de 2018

Y muchas veces vuelvo sobre mis pasos.




Hace un tiempo dije aquí mismo que el trabajo no debería interferir en la vida, después de ello estuve en un trabajo el primero de la carrera que si intervenía con mi vida, sin darme cuenta me quito una de las cosas que más amo: el gimnasio y así de pronto me vino la depresión.


No digo que solo hay sido por eso, pasaba por problemas económicos de salud y sobre el veganismo que ya les he contado, así que lo que resto del año pasado la verdad fue muy malo, pero cuando estas abajo solo te queda subir.


Después pensé que no podía traicionarme de esa manera, yo misma decía que el trabajo solo era un medio que te daba recursos para vivir, así que busque otro empleo, poniendo énfasis en que me diera el tiempo que yo necesitaba, y así fue lo encontré a los dos días de buscarlo, medio tiempo. Me fui sin dudarlo, y me ha parecido razonable lo que hago con lo que gano, y lo mejor de todo, volví a mi gran pasión en este año, ya estoy de nuevo en el gimnasio. Lo cual ha hecho que mis ánimos mejoren increíblemente rápido.

Cada cual tiene su terapia para sus males, el mío es ejercitar mi cuerpo, ese rato para mi es regalo de los dioses, se va el malestar y el estrés, la depresión pasa a ser algo nulo, algo lejano.

Pues bien, este año las cosas comenzaron bien, de salud todo mejoro de lo económico mejoro aún más e ir al gym ayuda.


Por otra parte el trabajo que tengo ahora es cero estresante así que puedo pasar mi tiempo leyendo y de vuelta a mis pensamientos sobre filosofía lo cual es muy recreativo para mí.

Espero todo continúe mejor.

31 de agosto de 2017

Parte de mi vida.



Ahora que soy vegana, hay muchas personas que al enterarse tienen curiosidad sobre mi alimentación, yo creo que es muy simple de entender, como todo aquello que no sea de origen animal y soy vegana por ética.


Es la explicación más sencilla que puedo dar, pero adentrados en estos temas, las personas empiezan a ser inmediatamente nutriólogos certificados que te dicen que las proteínas deben ser de origen animal y si no las consumes te vas a morir. Comienzan hablar de comida balanceada y tomar agua. No está mal que busquen sinceramente orientarte, pero realmente me causan risa, pues estas personas en general son obesas tienen problemas relacionados con su alimentación y por supuesto no están estudiando o ejerciendo alguna carrera de la salud.


Buscan criticar el estilo de vida de la no violencia, con consejos de alimentación que ni ellos siguen, además de llamarte extremista. Cuando la gente utiliza esa palabra, sí que me sacan de mi paz interior. El extremo es ¿buscar la paz? ¿A caso comenzar a preocuparse por el sufrimiento ajeno es algo malo?


Me enerva de sobre manera que las personas usen esa palabra para decirme que yo soy de esa manera, porque lo único que me dan ganas es de escupirles en la cara, sé que no es correcto, sé que eso mismo es violencia, hasta pensarlo, pero sin duda me molesta mucho que se pongan a decir que es extremo cuando son ellos lo que financian la violencia, comen violencia, son violencia.


Ser vegano a veces es vivir en un lado del huracán, donde el viento es un torbellino y te arrastra para todas partes, donde todo te golpea y hay caos. Cada persona busca la manera de sobre llevar este modo ético de vivir, yo voy tranquila en general, haciendo caso omiso de las verdaderas estupideces de las personas. A vece llego a compadecerlas, sentir lástima que ellas no tengan valores ni humanidad alguna, pero sin duda aun no llego a esa paz mental y espiritual que ofrece el ahimsa.


Por ello aun me molesta todo los comentarios que hacen, sobre todo lo que supuestamente se preocupan de mi salud, cuando ellos están hechos un basurero. Si lo dije ando piquis.
Luego continuando con esto, cuando les comento que el veganismo es postura ética que se busca evitar lo más posible el dolor a las demás criaturas que nos acompañan, siendo claro indicador que soy vegana por ética, resulta que me dicen que mi salud, no se trata de la salud, no se trata de bajar de peso, se trata de la justicia hacia los animales, de igualdad de valor moral.


Piensan tan egoístamente que yo lo debería hacer solo por salud, todos imbéciles que coman caca sin sal. La verdad hoy ando queriendo desahogarme de todo eso, no es que me haya pasado algo en particular, pero hay mucha estupidez suelta y eso me hace enojar mucho.


Sé que hay veganos por salud, y aunque moralmente lo reprocho, también agradezco infinitamente eso, porque en acciones causa el mismo efecto benéfico para las criaturas que no serán asesinadas para ser devoradas. Pero en mi caso, soy vegana por razones morales.


Hay días que me levanto con la moral por los suelos, al saber que hay tanta gente que no es vegana y come cadáveres de inocentes, siento que es una batalla perdida y que todos merecen morir de las mismas formas en que matan animales. Excepto claro todas las personas de las que no depende su alimentación de ellas mismas, sino que está a cargo de otras, en esas personas entiendo que no sean veganas, incluye todos los menores de edad, enfermos que son asistidos y ancianos que también son asistidos. Todos ellos para mí son inocentes pues de ellos no depende su alimento ni siquiera tal vez saben que sucede en este mundo. Pero toda la demás gente que es mayoría, los llego a odiar mucho.
Lo sé, sé que yo misma ando buscando la paz, solo que amo el concepto mas no sé cómo ponerlo en práctica. Trato de abrir mi corazón con las personas, de tratar de entender, pero no tolero que cometan crímenes contra inocentes.


Ya tengo mucho en que trabajar, tengo que comenzar a meditar de nuevo, es una terapia de autoayuda necesaria y muy fructífera, espero cuando tenga estabilidad económica regresar a eso.





Mi consejo diosito dame paz interior, y ¡dámela ya!

8 de abril de 2017

Los cambios continúan



Siempre me gusta saber que he aprendido de otras personas y cuando lo aplico para mí, es un avance. Hace algunos días me invitaron a pasar un rato con personas desconocidas (mi mejor amigo y sus amigos) y yo acepte, tal vez para muchas personas no tiene nada de extraordinario ese tan simple hecho, pero para mí es la lucha constante de la persona que era antes, con la que pretendo ser cada día. Siempre me negué a todo, a la vida misma, y el aceptar ahora tantas cosas diferentes me hace sentirme orgullosa, decidí convivir con ellos y adaptarme al entorno, resultaron personas de mente muy abierta y pase un rato muy agradable.


Cosa que no hubiera hecho en el pasado, donde odiaba los cambios, pero ahora decido fluir con el entorno de manera pacífica y sin que se comprometa la integridad o valores de nadie. Van a decir que es pecar de egocentrismo, pero la verdad me siento orgullosa de mis avances en la vida, para mí es muy padre notar mis cambios porque siempre los comparo con mi conducta del pasado y busco una mejora.


Por cierto con uno de mis propósitos de este año es ser amable con las personas, y también me siento feliz de admitir que aunque me ha resultado muy difícil ser amable sobre todo con tanta contrariedad, lo he llevado a cabo lo más que puedo y otras personas a mi alrededor lo han notado y me lo han hecho saber. Poco a poco ahí un poco necia, pero avanzo en el camino.


Y siguiendo con estos temas del cambio, ahora decidí tener otra postura sobre el lugar donde vivo, no recuerdo si les había comentado, vivo con mi novio, en casa de sus padres, y su familia ha resultado muy diferente de valores (carentes) de los que yo he visto. Al principio estaba muy impactada tratando de juzgar la situación, después, intente ver cuál era la manera en que podía ayudar, y luego entro la etapa de la apatía y desprecio, pero ya saben, mi tendencia espiritual me sigue allá a donde voy.


Así que no pude mantenerme enojada por más desagradable que me pareciera la situación actual, comencé por entender que las personas con las que vivo, ni siquiera saben la lástima que me dan,  ni lo tristes que resultan sus acciones pues en general se contradicen, así que decidí no ponerlos en tela de juicio y limitarme a vivir de manera pacífica.



Y pues nada, que me voy, me mudare de aquí, no sé si con mi novio o sin él, pero de que me voy de este lugar es un plan hecho. Quiero volver a mi independencia y a mi casa.