16 de diciembre de 2017

Y ¿Cómo va la vida vegana?



Mucha gente me pregunta que si es complicado ser vegano, cuando recién comencé a serlo, no era difícil pues apenas me adaptaba a tener moral.  Por lo tanto yo respetaba opiniones y hacia lo de siempre, convivir con las personas que me rodeaban, pero conforme mi vida fue avanzando he entrado a una etapa distinta de ver las cosas.


Comenzó por perturbarme los convivios donde quemaban cuerpos de animales y los devoraban como si nada, así que deje de asistir específicamente a esos eventos, después comenzó a perturbarme la manera en que las personas hablan de los animales, como si fueran menos, como cosas, y lo peor la descripción de platillos donde los “ingredientes” son cadáveres de inocentes; posteriormente note que las personas hablan a menudo de ello, cada que pueden, es como si no tuvieran alma.


Un gran amigo me dijo que simplemente no ven el mal en ello, pues crecieron en esta cultura que nos hace creer que los humanos valen más que cualquier otra cosa que nos rodea en el mundo, por otra parte la violencia hacia los animales es cosa común y aceptada dentro de esta sociedad, por lo que la gente no se perturba con ello. Me dijo que yo misma viví inmersa en ese ambiente sin sentir que hacia algo malo. En eso tiene razón.
Aun así siento que uno siempre sabe que algo anda mal, aunque en general antes de ser vegana vivía como cualquier otro sin sentido ético, aun así me perturbaba la violencia hacia los animales, aun así sentía que era incorrecto comer a unos y abrazar a otros, no era un sentimiento fuerte o que inquietara mi vida, pero estaba presente.


Partiendo de eso, comento que realmente en este momento es para mí muy difícil ser vegana, y no porque “extrañe la carne” sino porque en todos los convivios de sociedad hay muerte y por lo tanto yo rechazo todo eso, así que me aparto de ello y por lo tanto no convivo.

No es que viva como una ermitaña ni nada de eso, no es que el nihilismo se haya apoderado de mi nuevamente, sino que en realidad no me gusta estar rodeada de personas que comen cadáveres, así que procuro no asistir a esos eventos, lo cual son más comunes de lo que la gente cree. Resulta para mi complicado unirme a grupos sociales y pasar tiempo con ellos puesto que todo al fin acaba en conversaciones que violentan mi alma.


Al principio estos sentimientos negativos hacia todo ello, no afectaban demasiado, pero conforme el tiempo me han creado problemas emocionales, sé que necesito terapia para poder vivir en este mundo siendo vegana sin que afecte mi vida.

Seguir fielmente lo que uno cree no es algo malo, pero tiende a alejarte de las personas, sobre todo cuando es algo así, que toca sentimientos en las personas y las hace sentir mal, como que toda su vida han estado equivocados.

Yo también me sentí mal por ello cuando alguien me lo hizo ver hace ya mucho tiempo, me negué a la idea del veganismo, justificando que todos lo hacen, algo que he entendido, es que todos tenemos poder de elección y podemos cambiar a lo que sabemos que es correcto, aunque nadie más lo haga.


No es difícil ser vegana cuando tu ética y moral están comprometidas, es difícil ser vegana en esta específica sociedad.

Pero no por ello me doy por vencida aunque tenga malos ratos.

15 de octubre de 2017

Trabajo.


Al fin conseguí empleo, relacionado con mi carrera, no es de medio tiempo como quisiera, pero tampoco es tan esclavizante como los que aparecían al buscar. Pues al principio me ha parecido difícil equilibrar el trabajo con el gym y con mis momentos de descanso, pero ahí la llevo.


Me gusta porque representa un reto, se trata mucho de lógica matemática y ese no es mi fuerte, así que diario lo ejercito tal como a mi cuerpo, por otro lado al salir continuo con mi actividad física como siempre, lo cual me deja exhausta para el final del día, así transcurren mis semanas actualmente, aún falta que me acostumbre y saque tiempo para leer.


Los fines de semana se me pasan muy rápido debido a que tengo mis actividades de la semana acumuladas, tal como limpiar hacer compras lavar etc. Pero pronto me acostumbrare a ello y espero sentirme más descansada.


Por otra parte mi vida personal se ha visto mermada por mi cansancio, mi pareja tendrá pronto esos efectos pues también ya encontró empleo para ejercer la carrera. Por otro lado me siento muy contenta y realizada con mi carrera, es el trabajo totalmente adecuado a lo que estudie.


Extraño las siestas y pasar tiempo filosofando pero no pasa nada este empleo es temporal, mientras solvento gastos y vivo de ello, después espero cambiar de aires y hacer otras cosas que me gustan. Mi hermosa Daisy también se acostumbra a verme menos pero afortunadamente no me reclama nada.


Espero poder tener más tiempo para seguir escribiendo.





31 de agosto de 2017

Parte de mi vida.



Ahora que soy vegana, hay muchas personas que al enterarse tienen curiosidad sobre mi alimentación, yo creo que es muy simple de entender, como todo aquello que no sea de origen animal y soy vegana por ética.


Es la explicación más sencilla que puedo dar, pero adentrados en estos temas, las personas empiezan a ser inmediatamente nutriólogos certificados que te dicen que las proteínas deben ser de origen animal y si no las consumes te vas a morir. Comienzan hablar de comida balanceada y tomar agua. No está mal que busquen sinceramente orientarte, pero realmente me causan risa, pues estas personas en general son obesas tienen problemas relacionados con su alimentación y por supuesto no están estudiando o ejerciendo alguna carrera de la salud.


Buscan criticar el estilo de vida de la no violencia, con consejos de alimentación que ni ellos siguen, además de llamarte extremista. Cuando la gente utiliza esa palabra, sí que me sacan de mi paz interior. El extremo es ¿buscar la paz? ¿A caso comenzar a preocuparse por el sufrimiento ajeno es algo malo?


Me enerva de sobre manera que las personas usen esa palabra para decirme que yo soy de esa manera, porque lo único que me dan ganas es de escupirles en la cara, sé que no es correcto, sé que eso mismo es violencia, hasta pensarlo, pero sin duda me molesta mucho que se pongan a decir que es extremo cuando son ellos lo que financian la violencia, comen violencia, son violencia.


Ser vegano a veces es vivir en un lado del huracán, donde el viento es un torbellino y te arrastra para todas partes, donde todo te golpea y hay caos. Cada persona busca la manera de sobre llevar este modo ético de vivir, yo voy tranquila en general, haciendo caso omiso de las verdaderas estupideces de las personas. A vece llego a compadecerlas, sentir lástima que ellas no tengan valores ni humanidad alguna, pero sin duda aun no llego a esa paz mental y espiritual que ofrece el ahimsa.


Por ello aun me molesta todo los comentarios que hacen, sobre todo lo que supuestamente se preocupan de mi salud, cuando ellos están hechos un basurero. Si lo dije ando piquis.
Luego continuando con esto, cuando les comento que el veganismo es postura ética que se busca evitar lo más posible el dolor a las demás criaturas que nos acompañan, siendo claro indicador que soy vegana por ética, resulta que me dicen que mi salud, no se trata de la salud, no se trata de bajar de peso, se trata de la justicia hacia los animales, de igualdad de valor moral.


Piensan tan egoístamente que yo lo debería hacer solo por salud, todos imbéciles que coman caca sin sal. La verdad hoy ando queriendo desahogarme de todo eso, no es que me haya pasado algo en particular, pero hay mucha estupidez suelta y eso me hace enojar mucho.


Sé que hay veganos por salud, y aunque moralmente lo reprocho, también agradezco infinitamente eso, porque en acciones causa el mismo efecto benéfico para las criaturas que no serán asesinadas para ser devoradas. Pero en mi caso, soy vegana por razones morales.


Hay días que me levanto con la moral por los suelos, al saber que hay tanta gente que no es vegana y come cadáveres de inocentes, siento que es una batalla perdida y que todos merecen morir de las mismas formas en que matan animales. Excepto claro todas las personas de las que no depende su alimentación de ellas mismas, sino que está a cargo de otras, en esas personas entiendo que no sean veganas, incluye todos los menores de edad, enfermos que son asistidos y ancianos que también son asistidos. Todos ellos para mí son inocentes pues de ellos no depende su alimento ni siquiera tal vez saben que sucede en este mundo. Pero toda la demás gente que es mayoría, los llego a odiar mucho.
Lo sé, sé que yo misma ando buscando la paz, solo que amo el concepto mas no sé cómo ponerlo en práctica. Trato de abrir mi corazón con las personas, de tratar de entender, pero no tolero que cometan crímenes contra inocentes.


Ya tengo mucho en que trabajar, tengo que comenzar a meditar de nuevo, es una terapia de autoayuda necesaria y muy fructífera, espero cuando tenga estabilidad económica regresar a eso.





Mi consejo diosito dame paz interior, y ¡dámela ya!

30 de agosto de 2017

La universidad terminó, es hora de ser adultos.



Hace unas semanas atrás termine mi carrera profesional, estuve bastante ocupada en el último tirón de la carrera por lo tanto ni tiempo para escribir, termine una tesis y muchos proyectos largos.


Me siento feliz de terminar una etapa que nunca creí tener. Es diferente vivir a universidad a la edad promedio que un tiempo después, en ratos no me acoplaba a mis compañeros y en ratos fluía con las risas del momento.


Estoy por graduarme y esto me agrada mucho, siento que es una herramienta más en mi vida para ayudarme a forjarme un camino distinto. Por otro lado al buscar empleo la realidad se sobrepone una vez más, te piden mucha experiencia y muchos estudios, los cuales no siempre uno tiene, quieren personas capacitadas en extremo y con ganas de dar 12 horas diarias de vida.


Ya antes estuve en la brutal vida laboral, sin estudios ni preparación, y era terrible, básicamente uno es una herramienta, ahora es una herramienta con más funciones es todo, por ese lado no me agrada mucho pensar en la administración, pese a que en la universidad me toco el lado humanista, aun así nos hacen ver que son herramientas para “Lograr los objetivos de la corporación” y ya saben yo y mis ideas liberales no van con eso.

No es que la admón solo se aplique a eso, también a muchas cosas, a la vida misma, pero en el sentido que te entrenan en la escuela es para controlar recursos materiales y humanos, por ello es que no estoy de acuerdo. Al entrar a la carrera yo deseaba tener dinero, ganar mucho dinero para hacer mi vida, más fácil, sabía que el dinero no daba la felicidad, pero aun no tenía más visiones en mi vida.


Ahora que salí, me di cuenta de que ando en el hipismo más que nunca, realmente no ando tras el dinero, tras los bienes materiales ni siquiera tras el reconocimiento de capacidades o logros, ando tras ideas de paz que a veces no sé cómo llevar a cabo.

Nunca en mi vida había estado tan alejada del dinero como ahora, sé que lo necesito para vivir pues estoy en cierta etapa de la evolución de la humanidad en que es una manera de vivir, pero no sé, me tiro mucho a la filantropía y esas cosas ya saben.


Quiero poder pagar mis cuentas y tener un lugar donde vivir, si se pudiera lejos de otras personas, no porque sea nihilista, esa etapa mía ya paso, es porque me gustaría estar en el silencio, porque me gustaría rescatar animales y que nadie los lastime, por eso pido un paraje alejado.

Fuera de esas cosas, el dinero no tiene otra utilidad en mi vida, me gusta la felicidad espontanea, esa que se da sin necesidad de buscarla. Me gusta todo aquello que no se compra con dinero y me encanta ser así.


Espero encontrar trabajo que sustente mi vida y es todo, sin dramas, sin cantidades enormes de dinero ni responsabilidad.



2 de mayo de 2017

El veganismo la nueva secta



Pues como sabrán últimamente se ha vuelto más popular el estilo de vida vegano, y al ser tema de conversación me encuentro con muchas cosas, sobre todo que nunca vamos hacer la diferencia (cosa que yo misma comente en el pasado, disculpadme antes no era tan positiva y feliz como lo soy ahora) y que somos una especie de religión queriendo obligar a los demás a que sean veganos porque somos mejores (moralmente) que todos los demás.


Bueno, yo que les puedo decir, siempre hagas lo que hagas habrá quien te critique y quien no esté de acuerdo, pero francamente pienso que intentar no hacer daño ni al cuerpo ni a los animales ni al planeta no es una idea descabellada que se imponga por medio de la violencia o acoso. Habrá veganos que lo hagan ver así, habrá otros activistas que de maneras agresivas hagan cosas para alertar a los demás sobre el maltrato animal y habrá quienes no hagan nada.


No veo como una religión el querer vivir compasivamente, puesto que el veganismo es lo que busca únicamente, que las personas puedan hacerlo. Y sé que hay muchas religiones que pugnan por que el hombre viva una vida de virtud y bondad, pienso que con esa única premisa podrían ser solo un pensamiento, sin necesidad de más reglas, el hecho de que haya muchas más reglas es lo que lo hace una religión o algún dogma.


Desde mi visión el veganismo no es una religión o una secta de personas que busquen convertir a nadie, son personas viviendo éticamente y si expanden el mensaje no significa que todos lo hagan o que busquen veganizar a nadie.


Soy muy feliz siendo vegana y cuando me preguntan sobre ello respondo a las preguntas, es todo, pero trato de no meterme en controversia con nadie puesto que ando con mis pensamientos pacifistas sobre ahimsa.


Si quisiera que las personas fueran veganas, pero a la vez no puedo obligar a nadie, aunque entro en conflicto a la vez al sentir que esas personas matan a seres inocentes y es complicado decidir entonces.



Ojala todos pudiéramos vivir en paz.

El placer del destierro



Muchas veces pensamos que si no estamos presentes en la vida de alguien va a ser un gran problema pues no podremos guiarle en su camino, celebrar sus éxitos y ver todo lo que le pasa. El destierro no siempre significa soledad, o que la persona no “nos quiera”. Muchas veces no recibimos explicaciones sobre este hecho por lo tanto nos sentimos confundidos y heridos.


Yo he pasado por el destierro de la vida de muchas personas, y no por ello siento que no fui importante en su momento. La verdad antes me afectaba que las personas me sacaran de su vida, yo no sabía la razón y aún hoy de muchas personas no sé cuál fue la razón que los hizo que me dejaran de frecuentar.


Pero ahora años de reflexión después no siento esa tristeza de no estar en la vida de aquellas personas de mi pasado, al contrario me alegro de haber estado un tiempo compartiendo el tiempo con ellos, pues siento que aprendes cosas de todas las personas, llenan tu vida, aunque sea solo por un momento.


Ya no estar en la vida de alguien no debe ser símbolo de fracaso social, desde mi punto de vista y tras mi experiencia he visto que nada en esta vida es eterno, por lo tanto estar presente en la vida de los demás, así como los demás en la nuestra es meramente temporal, si bien, algunas personas duran muchos años, otras solo unos pocos días y horas, creo que deberíamos saber ya que todo se va y lo mejor que podemos hacer es disfrutar lo que tuvimos y aprender de ello.


Aferrarnos a las personas que desean ya no estar con nosotros no es algo sano, pues no importa cuanto las queramos en nuestras vidas, ellas se irán, y seguirán su camino dejándonos heridos de los sentimientos.


Creo que hay placer en el destierro, si, lo creo, pienso que después de darte cuenta que poco a poco o de golpe no estás en la vida de alguien, debería hacerte sentir bien al recordar las cosas buenas que pasaste con ella y sobre todo saber que habrá más en el futuro con las cuales puedas compartir experiencia pasada o futuros eventos.



Dejar ir y fluir es la vida misma.

20 de abril de 2017

Crudi Vegan parte dos


Pues que creen, les cuento mi triste historia, resulta que no pude completar mi semana alimentándome de esta manera (obvio, solo iba con la bendición de los dioses) al quinto día casi me desmayo porque mi cuerpo opino diferente que mis ideales. Afortunadamente me pasó antes de ir al gimnasio, así que no corrí peligro de lastimarme.


Pues, nada, me sirvió como experiencia para futuras ocasiones en las que quiera hacer algo desintoxicante para mi cuerpo. Todo el día estuve mal, me sentí muy débil y tuve mareos y pérdida de la visión.


Pero nada grave, al final regrese a solo ser vegana y asunto arreglado, aunque aun así vi algunos beneficios en mi cuerpo, como desinflamación de la panza (esa contra la que tanto lucho) y me sentía muy digestiva, no sé cómo explicarlo, ya saben, como que todo me fluía, y eso que siendo vegan nunca he tenido problemas de estreñimiento ni nada de eso.


También, pude apreciar el sabor de las frutas y verduras en su totalidad ya que no iban acompañadas de nada, y era maravilloso reconocer sabores. La siguiente vez buscare asesorarme antes de andar experimentando.


Por otra parte también me sentí más en el ojo del huracán respecto a las críticas, ya saben, ser vegan es criticado y crudi, casi pedía crucifixión a gritos. Pero estoy bien no se preocupen, mi salud regreso a lo normal.


Ser crudi, me hizo que me diera cuenta de que sentimos muchas veces que es obligación comer verduras y que no saben buenas o que sin aderezos, chile o sal va a saber desabridas, pero la realidad es muy diferente, sabe realmente bien mezclar frutas y verduras, el aguacate va con todo y verduras y frutas no ocupan nada para saber bien.


Ahora buscare alimentarme mejor de lo que antes lo hacía. 

Yo no lo veo.

A veces las penas y frustraciones me invaden.


Ando un poco depre (en parte se debe a las vacaciones pues tengo demasiado tiempo libre para pensar y acomplejarme) resulta que a veces no siento los cambios físicos o de salud a pesar de ser muy constante en mi actividad física. Sé que podrán decir que lleva tiempo, que depende las horas de dormir, el cambio climático, las hormonas, la alimentación y miles de cosas, lo sé, no es algo que yo ignore, únicamente me estoy quejando.


Me esfuerzo mucho en el gimnasio, hago las rutinas según se indica, siempre busco hacerlas mejor, y sigo cada instrucción… y a veces me miro al espejo y siento que solo me miro como una mujer delgada. Es todo, mi esfuerzo, mis horas de sufrimiento, mi técnica, alimentación, etc. Todo al carajo, para que en las fotos solo me vea normal, nada de músculos marcados, nada de cintura de avispa, nada de espalda esculpida.


Lo sé, todo tarda en llegar y rápido se va. Según me han contado, todos pasan por diversas etapas al entrar en el mundo de entrenar para estar saludable o sexy, cualquiera que sea la razón, entras súper motivado, pensando que no estás tan mal físicamente, que un par de meses y veras resultados… después viene esa etapa donde no hay cambios y te frustras, si tienes suerte te aferras o alguien te apoya y sigues, luego una de las mejores etapas donde ya comienzas a ver cambios en tu cuerpo y estado físico, vuelve la euforia de sentir que controlas tus cambios corporales y que vas a seguir para lograr más metas.


Pasadas esas tres etapas iniciales regresa en general un estancamiento en el que no ves ya cambios, o quizá solo se te cruzan los cables y tú no los ves, y otros si… resulta que empieza la montaña rusa de emociones, días vas bien motivado, días vas como un suplicio, días no prestas atención, días entrenas con el corazón, días y más días.


Luego está la lucha con la comida, muchos dicen que no es una lucha, que te acostumbras, que si tus metas son más grandes que tu gula y bla bla bla, pero lo cierto es que desde pequeños nos enseñan a comer mal, así que esos malos hábitos no se van a ir en un mes, solo porque lleves tres entrenando.


Seamos realistas, el paladar manda muchas veces y lo sabroso y llenador en general son cosas que no nos nutren, por lo tanto para mí y otros que he visto, si es una lucha con la comida, es luchar contra los parientes que te invitan a comer y luego te hacen un drama porque llevas tu traste de plástico con divisiones lleno  de verduras (hagamos una aclaración, al ser vegana, se meten conmigo desde que lo saben, pero ser vegana y fit, olvídense es como declarar la guerra a la familia) y porque no quieres probar la comida que hicieron, te llaman payaso, ridículo, entre otros comentarios ofensivos (lo bueno que son tu familia o amigos) diciéndote que no te va a pasar nada si te comes una cosa que este fuera de tu dieta.


Entonces uno deja de asistir a comidas, luego pasas a ser el amargado que vive pensando en los carbohidratos y el obsesionado con el gimnasio. Después casi toda actividad (al menos en la zona que domino) va acompañada de comida, ir al cine es ver comida chatarra (la cual anda uno queriendo evitar) ir al parque es subirse a los columpios y después comer, ir de compras y si te tardas comer fuera. Bueno también quizá yo salgo poco, así que no conozco mucho.


Y ahí van las frustraciones, luchas con la depresión que a veces te da por no ver algo visible en tu cuerpo de tu esfuerzo, luchas con la comida, luchas con tus amigos o parientes por la comida. Luchas con los lugares para no comer cosas dañinas.


Parece uno que el mundo se nos pone en contra, a ratos nada más… y para rematar una de dos, o alguien te dice que no sabe para qué vas al gimnasio si ni se te nota nada, o ves a alguien con esa genética maravillosa que solo sale a correr a veces y come todo lo que se le atraviesa y esta hasta se ve como si hiciera ejercicio. Nombre con eso listo para ponerse a llorar.


El problema es que uno no ama su cuerpo, porque te dicen que lo ames, tal como es, y eso, pero luego te bombardean con publicidad donde la gente exitosa es delgada y en forma, donde las caras bonitas triunfan, donde lo que excita va con lencería que luce en cuerpos tonificados, donde se burlan de los defectos físicos… Está cabrón quererse así.

No digo que siempre estoy deprimida y que siempre me siento así, digo los motivos por los cuales a veces me siento así, pero claro llegan personas, te dicen cosas, o tú solo te das ánimos, o te enfocas en otras cosas y se pasa.


A veces pienso que cuando sea vieja (allá por los 70) voy a recordar tantas inseguridades de mi cuerpo, tantos miedos, tantas amarguras por mi peso o aspecto físico y me voy a reír triste, de pensar que desperdicie mis pensamientos en esas cosas que no valían la pena, en lugar de disfrutar que tenía buena salud y juventud o tiempo para aprender (no sé a lo mejor de vieja estoy enferma).



Y eso que aún no les hablo de mis enojos que paso siempre que las personas me dicen que está mal que siendo mujer desee tener visibles (enormemente visibles) los músculos, ja, esa es otra historia.

Odio las vacaciones.


La verdad, como ya saben, tengo problemas con el control, entonces al ser tan organizada siempre hago rutinas de mi vida según los compromisos habituales que tengo, en este caso la escuela y limpieza del hogar. Pero sucede que en vacaciones pues no tengo esta rutina debido a la falta de labores diarias.


Me pone de malas “no tener que hacer” por más que busque cosas que hacer terminan aburriéndome, o enfadándome. En general me gusta tener sólo una semana de vacaciones, porque en ella realmente disfruto de tener tiempo libre, salir y hacer cosas diferentes, pero al término de esta, pues me empiezo a desesperar.


Mi vida funciona entorno a rutinas predeterminadas y bien organizadas, el reloj siempre es mi aliado y las alarmas son algo que me funciona muy bien, soy de esas personas que cumplen todos sus compromisos pero sin matarse, me organizo también cada día al menos una hora de siesta y una hora de lectura, con lo cual siento que le doy a mi cuerpo tiempo de relajación.


Podrán pensar que llevar una vida con obligaciones y rutinas es muy monótono y aburrido, pero la verdad a mí me funciona, me siento bien, siempre que he cumplido mi día, y en general personas que conozco halagan mi manera de organizarme y tener tiempo para todo, es como si siempre estuviera bien preparada.


Otros beneficios que le encuentro a esto, es que organizo muy bien no sólo actividades, sino el costo de ellas, buscando el ahorro máximo de ser necesario sin sacrificar placeres. Y en general estoy contenta con esto.


Pero claro no todo es bonito, al ser así también sufro de frustraciones que son acarreadas cuando las cosas no salen como tenía previsto, por causas ajenas y desconocidas, también que muchas otras personas no conviven conmigo a causa de considerar que no pueden ajustarse a mi rutina. Y también están las terribles vacaciones y cancelaciones de otras personas sobre planes en común.


Antes me azotaba mucho, ahora lo tomo con más calma pero de igual manera me frustra. Paso horas sin saber qué hacer, y no es que no haya actividades que realizar, es que mi mente se bloquea, entra en pánico de no saber en que aprovechar el rato.



Me cuesta ser espontanea. 

8 de abril de 2017

Gustos culpables volumen dos.



A ratos la culpa me hacía sentir mal, ella se había convertido en mi mejor amiga, pero el verte con ella hacia que mi deseo creciera, no nos habíamos visto más que brevemente en cumpleaños de mi amiga y en dos cenas navideñas, pero no podía dejar de pensar en ti, los años te habían favorecido, aun practicabas deporte aunque eras padre y cabeza de familia, se notaba que trabajabas tu cuerpo, ese cuerpo que yo deseaba. Desde la última comida donde recordé detalles de nuestro único encuentro una llama se encendió en mí.

Busque pretexto para ir a casa de mi amiga y verte más seguido, siempre evitabas estar a solas conmigo, eso de cierta forma me excitaba aún más…


Un día en horas que sabía que mi amiga no estaría fui a su casa, estaba caliente y no me importaba nada, ahí estabas tú, solo, al parecer planeabas ir al gym pues me abriste la puerta a medio cambiar, garrafal error de tu parte. ¿Esta Irene? Pregunte sabiendo la respuesta, hola, no, en realidad salió con su hermana, contestaste algo nervioso, pero sin evitar mi mirada. Ah pues en ese caso es perfecto dije yo e inesperadamente para ti te comencé a besar, trataste de quitarte, pero yo sabía que lo deseabas, así que no te resististe por demasiado tiempo, pienso que tú tampoco olvidabas aquel encuentro juvenil.


Siendo adultos ya con más experiencia, el sexo fluyo de manera armoniosa, cogimos en la sala, en el sillón, como haciendo homenaje, tu cuerpo era hermoso, era muy deseable, habías madurado mucho, de como yo te recordaba, te lamí todo el cuerpo, gemías delicioso, pero esta vez decidiste voltearme de espaldas y darme duro así, a mí me encantó la idea, mis pechos de apretaban en los cojines del sofá mientras tú me penetrabas sin control y de nuevo sin protección, no podía ver tu rostro pero era delicioso como me sometías, sentía tu pene entrar de lleno en mí, y como nuestros fluidos se mezclaban, empujabas con fuerza y yo levantaba más las caderas para que la penetración fuera más profunda…



Habías aprendido algunos trucos por ahí, pronto me metiste un par de dedos en la boca mientras yo gemía sin remedio, siempre había sido una sucia, así que la idea de que me trataras así, era muy excitante, me vine a los ocho minutos, pero tu continuabas penetrándome, relaje el cuerpo y tú comenzaste a ponerte más violento, jalaste mi cabello deliberadamente, sacaste tu pene y me hiciste que te lo chupara, que ganas había tenido, sabias a mí y a ti, tan delicioso, mientras te la mamaba te miraba, esos ojos avellana que tanto me hacían arder, te la chupe con ganas, te hice garganta profunda y te encanto, tus mejillas y pecho pronto se llenaron de sangre y sabía que pronto te vendrías. Decidiste hacerlo en mis pechos y me encanto, para que negar, me gustabas, y era fabuloso el sexo.