23 de enero de 2017

Emociones



Hace tiempo ya, comente que las emociones eran una desventaja en el ser humano que nos hacían actuar de manera irracional o en contra de nuestra propia seguridad, las consideraba “no necesarias en la vida”. Ahora con el tiempo y la madurez que he logrado me doy cuenta de mi error, bueno de uno de tantos, al pensar que uno puede prescindir de las emociones como si fueran prendas de vestir que pasan de moda.


Las emociones humanas están ahí, te guste o no, estés de acuerdo o no, por lo tanto no son algo que puedas evitar, sé que en ese tiempo fui muy nihilista y esa idea me seducía, pero ahora que soy diferente solo encuentro el nihilismo triste y pensar que las emociones nos hacen débiles lo encuentro triste también aparte de imposible. Mi idea de vivir sin emociones era sencilla yo pensaba en aquellos años que las emociones nos hacían vulnerables a otras personas o situaciones y que estas nos lastimarían y por ello era mejor evitarlas. Pero claro que las emociones no se pueden evitar, es una idiotez pensar que sí, siempre están con nosotros y son parte de nuestra humanidad.

Ahora sé que el poder identificar las emociones y sentirlas nos hace fuertes, todas las emociones hasta las negativas, porque como se suele decir, si no puedes con el enemigo, únete. Y es lo que se hace al aceptar las emociones en la vida, esto no quiere decir que vayas hacer lo que tus emociones dicten, vamos a ponerlo claro, sentirlas y aceptarlas, saber identificarlas no es lo mismo que ir a expresarlas a otras personas y dañar sus emociones y sentimientos.


Amo sentir emociones en mí, me hacen sentir que soy humana, que estoy viva que existo. Todo desata sentimientos hacia personas, pensamientos o situaciones y vivo con ello de la mejor manera que puedo, hay días que siento tanta compasión que me dan ganas de llorar, lo he comentado, otros días simplemente manejo bien mis emociones para no hacer daño y eso para mí es un gran logro.

Me alegro de haber pasado por tantas etapas en mi vida, porque así es como logre madurar hasta este punto, me alegro de todo ello porque son experiencias de las cuales ahora aprendo y busco mejorar. Si me arrepiento de mi pasado ¿cómo podría aprender? Por ello me alegra todo lo que hice fuera bueno o malo o falto de valores, porque ahora miro la vida de una forma distinta y no me avergüenzo de quien fui, me compadezco de mí, siento lastima de mí y eso me hace sentir bien, aprendo a comportarme diferente y a tenerme compasión de la persona que fui, en ese entonces no sabía tantas cosas que ahora sé.


Y lo más bello de todo es que esto de aprender no se acaba, al contrario más crecer más maduras y todo es aprender con más ganas. El cambio es lo único constante en la vida, estoy segura de ello, y espero seguir cambiando, seguir siendo una persona diferente para seguir conociéndome.

Me gusta ser alegre y positiva en la vida, sé que todas las etapas por las que pase eran necesarias, puesto que ahora tengo mucho para contar y mucho para compartir con personas que pueden estar pasando por eso mismo o a punto de experimentar eso que a mí me paso.

Mis metas y expectativas cambian, me gustaría poder ayudar a los demás a enfrentar sus emociones y a vivir sus sentimientos sin culpa, así como yo lo hago. Nada más por el placer de ayudar.


21 de enero de 2017

Las cosas son lo que son.



Siempre hubo chispa entre nosotros aunque no duramos mucho, tenías manías que yo no entendía, aparte te encantaba ir de aquí allá, conociendo personas y alejándote de otras. Total así te conocí, así me encantabas, sabía lo que sucedería.

Pasados los días me puse a pensar en ti, te llame y quedamos de vernos, como siempre con esa mirada insidiosa sabíamos que algo pasaría, aunque no lo decíamos con palabras, pero era un hecho, nuestros pasos eran ligeros, de quien busca el lado positivo de todo, a veces me tomabas las manos jugando, siempre tentándome a ir más allá…

Y siempre íbamos más allá…


Ese día fue en tu morada, llegamos lo habitual, riendo, contando historias del trabajo, tu casa siempre oliendo a madera, cómoda y un poco tirada, pronto nos pusimos cómodos, charlando aun de cosas sin importancia, era nuestro preámbulo, solo platicar de otros, del clima de lo que sea menos de lo que sentíamos o de lo que hacíamos. En una pausa me miraste fijamente esos ojos verdes matadores, como negarse a ellos, era la señal, era el momento, comenzamos a besarnos como siempre, pero como nunca.


A lo largo de mi vida había tenido muchos amantes, pero tú eras mi favorito, tu que nada exigías, tu que nada pedías, solo te entregabas en el momento justo. Ese quizá era tu encanto, mi perdición…

Nos besamos por largo tiempo, quizá fueron solo minutos, pero para mí era eterno el sentir tus labios carnosos, no eras guapo, no como los modelos de revista, tú eras real, eras pasión, ancho de espalda, piernas largas barba abundante, pues no te gustaba rasurarte a menudo, tenías la nariz larga, pero tu fuerte eran los ojos, impresionantes tan grandes y verdes llamaban la atención a cualquiera y yo siempre me perdía en ellos.

Pronto las caricias llevaron a algo más, como siempre tus manos recorrían mi cuerpo, sabían dónde estaban las curvas, se adaptaban a ellas, y yo claro, no me quedaba atrás, lamiendo tu cuello mis manos se aferraban a tus partes, porque sabía que eso te encantaba, que yo era directa en cuanto recibía la señal…


Así era nuestro juego sin palabras, tocábamos y disfrutábamos, la ropa salía volando, y me morirías cada vez con más lujuria, te encantaba dejar marcas y aunque a mí me molestaba, en el momento de estar contigo nada me importaba, eras pura pasión andando, quien lo imaginara de aquel chico robusto y barbón que se convirtiera en un apasionado amante que buscaba placer.

Actuábamos con egoísmo propio de quien busca placer, de pronto en una pausa entre caricias, me di cuenta de que estábamos desnudos en tu sillón a media tarde, sudados y yo gemía estruendosamente mientras tus habilidades con la lengua satisfacían mi cuerpo…


¡Qué manera de usar la lengua! pensaba yo mientras miraba tu cabeza entre mis piernas, siempre te gustaba comenzar con eso, yo tan excitada, tan mojada nunca me oponía, por momentos me hacías temblar, recorrías mi clítoris como un experto, te deseaba más que nunca, estos encuentros eran gloriosos.

Pronto entraste en mí, sin más preámbulos, erecto como estabas no te costó trabajo, comenzaste ese vaivén que me mataba, cada envestida era más y más deliciosa, mas furiosa también, eso era lo que hacíamos, amarnos a ratos, o quizá solo yo te amaba, pero en ese momento no me importaba.

Yo tendía a cerrar los ojos, pero tú no, tu siempre mirabas, te encantaba estar arriba de mí, te imponías tal cual, grande y robusto, pelo en pecho, me perdía en gemidos y en tus venas del cuello… cada vez más cerca del éxtasis que tanto anhelaba tú eras más y más cercano, eran los únicos momentos en los que sentía que me amabas, o al menos me amabas como yo quería ser amada, pues me veías a los ojos profundamente, sonreías, gemías y justo antes de venirte me decías: te amo.


Que delicia tu cuerpo sudado entrando en esa convulsión de placer, la sangre te inundaba el pecho y la cara, no he conocido mejor cara de orgasmo que la tuya y eso que he amado a más personas. Pero tú definitivamente eras un hombre que uno recuerda toda la vida.

Cuanto placer, no quería que te salieras de mí, pero tú siempre te ibas, así eras tú, y no buscaba cambiarte…



14 de enero de 2017

De ti, ¡qué no podría decir!


Con esos ojos que me mataban… con esa sonrisa a la que se le hacen hoyuelos…


A veces solo de pensar en ese momento me pongo en tensión sexual aunque esté sola. Estábamos ahí en un día cualquiera haciendo ejercicio, solos, para variar, ¿qué más se podía pedir? Fue como si el universo por fin me diera la oportunidad, ocurrió rápido, eso no lo voy a negar, pero para mí, fueron minutos robados al destino de aquella mujer que te poseía.

Después de entrenar me quede a platicar, seguíamos solos, te mire tal cual, tanto que te deseaba, a veces sentía que tú lo sabias, por tu forma de reír, por tu manera de agachar la mirada, a veces pensaba que tú no te dabas cuenta, eras demasiado distraído, aproveche eso, sabía que era ahora o nunca.

Te mire fijamente y espere a que tu vista dispersa se fijara en mí, tus ojos brillaban, dilatados, no sé si sería por el ejercicio que acabábamos de hacer, pero me lance por ti, perdí el control que tanto aseguraba yo tener, te tome con ambas manos y te bese, te bese con intensa pasión, ya había esperado mucho, y si era lo único que de ti tendría, pues al menos que ese pedazo de historia fuera maravilloso pensé.

Ese delicioso momento en el que no te resististe, en el que me devolviste el beso como si lo estuvieras esperando, era como soñar, y ni siquiera el sueño más erótico contigo se compraba con la realidad, labios suaves, respiración agitada, tu piel caliente, tu cercanía me volvía loca.
¡Que beso! Debería estar prohibido besarse así, era tanta pasión, que de un momento a otro estábamos abrazados, mis manos urgentes obedecían a mis instintos, quitándote la ropa; tus manos no se quedaban atrás, era como si de pronto nada existiera, me tocabas los pechos con ansias… En mi memoria queda como el suelo y el silencio fueron testigos presenciales de nuestro encuentro, tan breve, tan intenso, tan esperado…


Es como soñar, de pronto no sabes cómo es que llegaste a ese lugar, pero ya estaba arriba de ti, sin precauciones, sin pudor, moviéndome al compás de tus gemidos, desnudos, fundiendo los cuerpos. Sentía como estabas dentro, sentía como deseabas que pasara, sentía como la eternidad si existía, probaba un trozo de cielo contigo.



Se sentía tan bien que recordarlo ahora me hace cerrar las piernas y contraerme como si aún sucediera, tus manos eran suaves, recorrían mi piel presurosas pero con ternura. Me mirabas con excitación, gemías suave, paraíso pensé, tu olor y el mío se fundían en el ambiente, no quería venirme, pero para que negarlo tu miembro era generoso y cumplía su función.

Estaba en partes de mí, muy sensibles al tacto, maldita sea, si solo hubiera podido resistirme un poco más, sólo para deleitarme viendo tu cara, tu expresión, esa boca entre abierta gimiendo suave, esos ojos negros viéndome, esas mejillas sonrosadas por la excitación pero a su vez deseando cada vez más…


Y justo ahí, olvide hasta mi nombre, me deje llevar, me rendí ante ti, me vine de una manera intensa, sentí que te clave las uñas en el pecho, al fondo escuche tu gemido, no supe si era de placer o dolor, ambas ideas me excitaban, tú me tomabas fuerte de las caderas mientras yo me movía arriba de ti, sin control, concentrada en lo que sentía…


Momentos después, cuando al fin recuperaba la cordura, te vi, justo en el momento en que tú te ibas de la tierra, justo cuando tu orgasmo te llevaba al cielo y tenías esos espasmos involuntarios, tenías los ojos fuertemente cerrados, pero sabía que no dormías, gemiste profundo y grave, como si el gemido viniera desde lo más profundo de tu cuerpo y estuviera esperando salir…


¡Qué recuerdos!, ¡qué historias!, ¡qué vida!



Otro año




La bella historia de mi vida continua en un nuevo capítulo “Ya tienes veintisiete y todavía no me das un nieto” Subtitulada por mi padre.

Ya saben que yo ando haciendo mi vida a lo bruto, a lo bárbaro, sin instrucciones que te da la secretaría de sociedad y crítica pública, pues resulta que a nadie le doy gusto, ni a mi familia. Mi padre tiene tiempo pidiéndome nietos, asegura que no critica mi estilo de vida ni mis relaciones personales con una o varias personas o con personas de mí mismo sexo, pero lo que si quiere es un nieto.

Digo yo, que no ve?

Y yo acá resistiéndome a ello. Ya ven, tengo mis ideas y mis razones, cosa que a mi padre le tienen sin cuidado, así que por lo general me dice que lo haga abuelo. Bueno, yo por mi parte sigo en mi vida tal cual, por ahora vivo con mi novio, no lo llamo marido, porque vivimos con sus padres, pero tal vez en el futuro vivamos solos y entonces sí será el título de marido, cosa que es meramente un título pues para mí son mis compañeros de vida.


Este año comienzo con una actitud muy positiva, mis metas de apariencia física siguen en progreso, este año si todo va bien, me graduó de la universidad, lo cual me gusta mucho porque después de tres años tengo ganas de trabajar, ahora al menos sé que voy más preparada que en el pasado. Tengo planes, sí claro, pero los más grandes e importantes son de realización personal y no de dinero.

Quizá sean más difíciles de lograr, pero no pasa nada, tengo toda la vida para lograrlos, y sé que suena hippie. Pero total así soy ahora.

En mis relaciones personales, ahora sólo tengo un novio, vivo con él, en casa de sus padres, no me agrada mucho la idea, es algo que tomo de manera temporal mientras acabo mis estudios. Me llevo muy bien con mi exmarido, lo amo mucho, claro, pero estamos mejor separados. Lo que más me dolía de separarme era que sentí que perdí la amistad, ahora que sé que aun la conservo, me siento de maravilla por ese lado, aunque aún hay cosas que debo resolver, lo hare poco a poco.


En cuanto a otras cosas que me pasan, resulta que estoy experimentando de nuevo el amor, ahora por mi compañera Daisy, ella es una gatita que evite que siguiera en las calles, el ser vegana por ética me ha sensibilizado en los últimos meses demasiado como jamás pensé serlo, y ahora al no diferenciar entre animales y animales humanos, pude experimentar el amor por ella. Sin sentir que la quiero más que a las personas, no, a cada quien quiero diferente, no en escala. No medible.

Por otra parte me llegó el famoso pensamiento universitario casi graduado: qué voy hacer con mi vida, ¡no sé nada! Y la verdad es que de pronto sentí que tres años de universidad solo me dejaron saberme presentar adecuadamente y mejor ortografía y cultura, pero fuera de eso, en unos meses seré licenciada en administración de empresas y ni idea de eso.
Bueno en teoría si se cosas, pero en la práctica no. Además en mi corazón no reina el espíritu de innovación a las empresas, lealtad, competitividad y esas cosas que te venden en la escuela para que seas capitalista y magnate de la industria, yo soy, muy hippie, y no siento que mi realización sea esa, yo soy de la clase de personas que no busca dinero o que el dinero no va con su realización de metas.

Sé que la administración no es exclusiva de las empresas, que está en la vida misma, y es que desde antes de estudiar la carrera he sido muy bien administrada y muy bien organizada. No digo que no aprendí nada digo que el enfoque siempre ha sido véndete a las empresas y maneja sus bienes, yo soy más, hazte vegano y nadie tiene porque salir herido.

Bueno esta crisis es normal, son los nervios el estrés y esas cosas que dicen las revistas, por ahora seguiré leyendo y claro buscaré empleo, en lo que estudie, veré si puedo relacionarlo con algo que me guste.


Ah sí les cuento, vi un documental llamado tenedores sobre cuchillos que habla de comer sin productos de origen animal, pero no habla de veganismo, es de salud y está muy sustentado por los doctores que hablan de los problemas relacionados con el alimento. Esta fuerte pero muy interesante. No buscan convencer a nadie sobre que debe comer, solo sacan a la luz años de investigación científica sobre la alimentación y las enfermedades actuales, me dejo pensando en que me alimento bien, pero puede ser aún mejor y esto hará que mi calidad de vida sea todavía mejor.


Cambiando de tema radicalmente mis propósitos del año pasado si los cumplí, solo eran cuatro, los de este son 3 solamente, y estoy feliz con ello, espero cumplirlos.



1 de noviembre de 2016

Extraño a mi mejor amigo.


Se murió contigo, se murió cuando decidió abandonarme por el mismo.


He pasado muy oscuros momentos, me he sentido sola, me agarra la angustia de pensarte. Saber de ti me duele mucho, no saber me deja una ignorancia tranquila. Tú dijiste que siempre estarías ahí y fue mentira, lo que más me ha dolido, es que en verdad te necesite, y no estuviste.

Es una tortura hablar contigo, todo está aún muy presente en mi vida, y duele, quema, arde…

Saber que eres muy infeliz y que has cambiado para complacer a los demás y que vives una vida de fantasía me mata, es horrible, quisiera consolarte, quisiera que en verdad fueras feliz, porque yo no pago con la misma moneda. Me entristece saber de tu vida y no estar presente para ayudarte con todo.

El no saber de ti, me hace estar tranquila, es como ignorar un problema, sabes que está ahí pero mientras no lo afrontes no afecta tu vida, de momento, porque un día no muy lejano voy a lidiar con todo eso y voy a perdonar.

Te pienso mucho, me pregunto cómo estás… si estás bien, si necesitas algo, cómo irá tu vida…


La realidad es que también pienso en mí, y busco salir adelante, no olvidarte, sé que eso jamás pasará, pero tener un recuerdo bello de ti y quedarme con las enseñanzas, es todo. Pero por ahora aun no puedo lidiar con eso, sé que mis emociones están muy presentes, estoy muy vulnerable y por mi salud mental, y emocional sé que no es el momento adecuado para enfrentarte.

Quiero tomar todo con calma, tomar todo de la mejor manera, de la manera más madura posible, para evitar más daños, pero claro no sé exactamente como. No te odio, no me la paso pensante, busco estar ocupada. Pero si me gana el sentimiento lo dejo ser y ya, tampoco es que me reprima. Por otra parte, pongo distancia, no te busco ni busco encontrarte ni por casualidad. Me alejo para sentirme segura. Y finalmente reflexiono a solas sobre lo bueno y lo malo.

Entendiendo que la relación tuvo de todo y que todo termina, que no importa quien dijo que y cómo sucedieron las cosas, el punto sigue siendo el mismo, perdonarse uno mismo, perdonar a otro, desearle lo mejor, y continuar con la vida. Sé por experiencia que el tiempo es de gran ayuda para curar las heridas sentimentales y que siempre nos hace más fuertes aprender la lección que hacernos las victimas incomprendidas.

Guardar rencor, uno de mis grandes defectos, es un obstáculo muy grande al que me tengo que enfrentar, para mí, es como un enorme perro gris que me gruñe enfurecido pero no se decide a atacar, y la única manera de que yo lo venza es que le pierda el miedo y que me encierre en la habitación con él.

Ahí me quede hasta que deje de gruñirme y se calme, cuando ya sea manso, sabré que lo he vencido. A lo largo de mi vida me he enfrentado a tres y he podido, aunque el último costo mucho tiempo, pero al final lo hice, tengo fe en mi misma, y sé que puedo vencer a este, sobre todo porque no le tengo miedo, solo es algo de coraje.

Superar las perdidas amorosas no es cosa fácil, si lo sabré yo, pero no es imposible, va a depender de la voluntad y madurez con que uno enfrente a esto, es importante no perder de vista la realidad por mucho que duela.

Espero pronto estar mejor en ese aspecto, pero por ahora no negare que extraño a mi mejor amigo más de lo que él imagina.



31 de octubre de 2016

Al final del día


Sólo queda tu cuerpo y mi deseo.

Quizá mañana ya solo quede mi deseo… busco perderme en tus curvas, busco desesperadamente poseerte, por mero placer, por mera lujuria, me encantas y lo sabes, juguemos a la seducción…


No hay nada que me guste más que verte, que olerte que sentirte. Estar sentada frente a ti produce electricidad en mi cuerpo, y tú, ni lo notas, un solo día me pareció que algo se iba a dar, me miraste, con esa mirada que me mata, y despegaste los labios muy lento, tan lento que yo moría de hambre, y dijiste –sabes, me agradas mucho- y fue todo, caí como estúpida en ti.

Y aquí estoy muerta del deseo, desayunando contigo, y no desayunándote a ti, pero sin perder esperanza, hoy estas para comer aquí y para llevar, y tu ni lo notas, hace calor, te quitas el suéter, tu aroma me llega, y no sé cómo puedo controlarme y no subirme a la mesa y besarte…


Falta de valor quizá, me miras a los ojos y haces un guiño, maldito, si sabes que te adoro, ¿para qué me provocas?

Al final decido que es ahora o nunca, estas distraído, pensando en que pedir para comer, ladeas la cabeza tomando una decisión, pero querido, yo ya tome la mía, justo cuando bajas el menú, salto como depredador, ni siquiera me importa que haya gente, o que estés detrás de la mesa, o que yo este bajita y tenga que subirme a parte de la mesa, o que tus ojos se abrieron en sorpresa por mi movimiento repentino…

Dejando que la lujuria me domine te tomo del cuello y te acerco a mí, y después de tanto fantasear, te beso, después de haber soñado con aquellos labios intocables lo hago realidad…

Sabía que todo podía pasar, que me podías rechazar, casi estaba segura, pero, extrañamente, no fue así, a pesar de la sorpresa me devolviste el beso, y ¡que beso!
Pasión se queda corto, no dudaste ni un momento en entrar en calor, me besaste como en la mejor de mis fantasías, mordiste mis labios haciendo que se me revolviera lo que aún no desayunaba, tu respiración entrecortada hacia que mis pezones se levantaran, me dejaste sin aliento, y cuando creí que no podría ser mejor, metiste tu lengua como si buscaras llegar al máximo sin importar nada.



Creo que debió ser un espectáculo, pero no me importo, frotaste tu lengua perversa contra la mía, desprevenida se quedó paralizada, para retarla la mordiste y eso me saco un genuino gemido, ¡vaya pena!

Pareció que duro más que nada, pero sé que no fue así, ojala el tiempo se hubiera detenido. Cuando recobre la compostura y te solté, tus ojos brillaban con una pasión que nunca había visto, y eso que te había visto enamorado. No supe que decir o hacer, me limite a tratar de respirar con normalidad.

Pero, normalidad es algo que no conozco cuando estoy contigo. Al final de todo no paso de ahí, pero ese recuerdo ni quien me lo quite.


No sé si pase algo más entre nosotros, pero por ahora me place poder guardar ese beso como un tesoro.

Y después


Ya hace tiempo que los tengo en el olvido, como todo, a veces la vida me lleva por otros rumbos y me desconecto un tiempo.

He pasado por otra ruptura como todo en la vida las cosas tienen fecha de caducidad, he estado melancólica y estresada por ese hecho, pero no he reaccionado como la vez pasada, sirve la experiencia supongo.

He seguido con mi vida es todo. No estoy negativa, no estoy vengativa, no deseo dolor o sufrimiento, realmente busco tomar mi ruptura de la forma más madura que puedo. A veces siento que los sentimientos me abruman y entonces me tomo mi tiempo para sentirlo todo y listo, vuelvo a la carga.

He madurado mucho siento, en comparación conmigo misma, y con otras personas que veo sus desenlaces amorosos llenos de drama y dolor. Siento pena por no estar con la persona que amo, pero se perfectamente que eso no impide en absoluto mi vida.

Mi vida tiene sentido por mí, no por una persona que amo, y sí, me hace falta, no niego mis emociones, no voy por ahí diciendo que lo supere, o que quiero superarlo a toda costa, no, para nada, sé que el tiempo hará que me sienta mejor, de momento me ocupo lo más que puedo para no pensar tanto.

Pero sin represión, pues es parte de la vida el sentir dolor, es parte de mi desarrollo pasar por cosas y buscar la manera de aprender.

He llorado, pero no busco consuelo falso, he sufrido pero no por eso busco que otras personas sientan este dolor.


16 de abril de 2016

Satyricon


El otro día me puse a llorar.

Bueno, lloro seguido, pero por diferentes motivos, esta vez fue porque me puse a ver álbumes viejos. Recordar es vivir, y volver a sentir chingaderas…


No llore por mi exmarido, ya no lloro por él, llore por mí, por mi amor perdido hacia él, por la ilusión rota que tuve, por esos sentimientos puros que tuve. Ahora sé que no amo igual, y no porque sea una necia y piense que todos son iguales, más bien es que le hubiese puesto restricciones a mis sentimientos. Por ello el otro dia comentaba que siento que me detengo con mi novio o que soy seca.

Llore tanto que casi me seco, llore al verme feliz en las fotos, sin saber lo que me pasaría después de ellas. Llore con sentimiento al recordar cosas, detalles de mi vida anterior, como si fuera de otra persona. Recordar retazos de mi vida y de mi felicidad. Llore porque no sabía que más hacer…


Recordé momentos, canciones y como bien sabemos una vez que nos pusimos tristes nos empeñamos en ello, me puse a escuchar esa música que me recuerda mi pasado, pues en evidencia más llore. Todas las canciones hablaban de lo que fui, de lo que ame.

Llore al recordar sus ojos, su sonrisa, como olía su cuerpo, llore por mí, no por no tenerlo, más bien porque no he vuelto a sentir eso por nadie. Y en verdad quiero sentirlo. Sé que es mi pasado y que siempre quedara ahí, que no volvería a esa vida, puesto que soy otra persona, pero al recordar todo eso me sentí triste.

Después de un rato, me calme, me dije a mi misma que la vida sigue, y que lo que hago ahora también lo amo, que enfocarme en mi vida ha sido bueno y no depender de las emociones de otra persona ha sido provechoso.

Pero a veces me atormenta pensar que esos recuerdos siempre estarán ahí, y que en días de tristeza me harán llorar, ademas que el rencor a veces no me deja vivir.




QUE SERA DE Mi?






Hola, me pierdo en el tiempo algunas veces, pero aquí estoy; de nuevo yo y solo yo.

Han pasado algunas cosas en mi vida, para empezar cada vez la carrera que estudio se pone más complicada y absorbe mi tiempo, por otro lado están mis actividades diversas como leer, que ya llevo mis buenos 10 libros en lo que va del año, y también sigo ejercitando mi cuerpo.

Ya cumplí otro año de veganismo y estoy contenta con ello, cumplí otro año con mi novio y eso también me hace feliz. Mi vida va tranquila, hay cambios que hacer, el primero es que espero poder vivir sola, aun no tengo fecha para eso, pero espero sea pronto.

Mi matrimonio va desapareciendo malamente, a veces me agobio por ello, pero sé que todo lo que empieza tiene que acabar así que mejor no llorar demasiado. Sigo creyendo que el amor es bonito y que puede durar, pero sé que la vida es efímera y pronto termina, por lo cual no debemos obsesionarnos en que todo sea para siempre, o buscar determinar si es “el definitivo”.

El amor de mi vida soy yo, todas las personas que me hagan compañía a ratos son bienvenidas pero sé que su estancia en vida no es permanente así como yo no lo soy en la suya.

No he tenido muchas ganas de escribir, o mejor dicho, no he tenido mucha inspiración, me he dedicado a vivir en lugar de a escribir la vida, pero no olvido que amo escribir.

Conocí a una persona en mi vida que me impresiono puesto que ha sufrido mucho y aun con ello, sigue adelante y tiene esperanzas en la vida, eso me hace sentir bien, es como darme ánimos indirectamente, ojala todos pudiéramos conocer personas así, que nos inspiren en la vida.


Mi consejo:

Sean buenos porque si, para variar.

23 de febrero de 2016

Evolución


Hoy reflexionaba sobre mi vida...

sobre las etapas por las que he pasado, sobre los cambios que han surgido a partir de estas. Me llama la atención, darme cuenta de que he cambiado totalmente, y lo amo, el cambio es lo único constante en esta vida y me gusta que así sea.
cuando comencé este blog, era misántropa, no por elección personal, sino por estar totalmente influenciada por mi exmarido, lo cual no diré nada malo, puesto que fue parte de crecimiento que he tenido como persona. Pero al analizar las cosas, mi actuar, pensar y demás, me doy cuenta de que eran sus opiniones expresadas en mi.
Él era mi todo, así que decidí fundirme en él y perderme para siempre, toda esa amargura, desprecio por los demás solo surge de su odio, reflejado en mi, puesto que mi educación no tenia nada que ver, yo era amorosa y digamos estándar.
Pero al estar tan perdidamente enamorada, cosa de la que no me arrepiento, yo me adapte a él en mi totalidad, decidí escuchar su música, su cultura, su personalidad, su desprecio...
Y ahora que he cambiado mi manera de ser a raíz de terminar con esa relación, de los golpes de la vida, de la desilusión, y todo el drama que ha acontecido en mi vida, ahora en una etapa mas madura puedo decir que gracias a todo eso, he cambiado.

De esa misantropía que tenia, a una total y plena filantropía, palabras opuestas, y ambas han estado en mi, la ultima por supuesto es la filantropía, ya no odio a nadie, ya no estoy enojada con la humanidad ya no me dan asco, ahora los amo, y tengo compasión de todos, pero no por creerme superior a ellos, o mas sabia, es porque ahora soy compasiva y empática.

y sí, la de la foto soy yo, sentí que ya no era importante ocultar mi identidad, puesto que no se la oculto al mundo.