20 de abril de 2017

Crudi Vegan parte dos


Pues que creen, les cuento mi triste historia, resulta que no pude completar mi semana alimentándome de esta manera (obvio, solo iba con la bendición de los dioses) al quinto día casi me desmayo porque mi cuerpo opino diferente que mis ideales. Afortunadamente me pasó antes de ir al gimnasio, así que no corrí peligro de lastimarme.


Pues, nada, me sirvió como experiencia para futuras ocasiones en las que quiera hacer algo desintoxicante para mi cuerpo. Todo el día estuve mal, me sentí muy débil y tuve mareos y pérdida de la visión.


Pero nada grave, al final regrese a solo ser vegana y asunto arreglado, aunque aun así vi algunos beneficios en mi cuerpo, como desinflamación de la panza (esa contra la que tanto lucho) y me sentía muy digestiva, no sé cómo explicarlo, ya saben, como que todo me fluía, y eso que siendo vegan nunca he tenido problemas de estreñimiento ni nada de eso.


También, pude apreciar el sabor de las frutas y verduras en su totalidad ya que no iban acompañadas de nada, y era maravilloso reconocer sabores. La siguiente vez buscare asesorarme antes de andar experimentando.


Por otra parte también me sentí más en el ojo del huracán respecto a las críticas, ya saben, ser vegan es criticado y crudi, casi pedía crucifixión a gritos. Pero estoy bien no se preocupen, mi salud regreso a lo normal.


Ser crudi, me hizo que me diera cuenta de que sentimos muchas veces que es obligación comer verduras y que no saben buenas o que sin aderezos, chile o sal va a saber desabridas, pero la realidad es muy diferente, sabe realmente bien mezclar frutas y verduras, el aguacate va con todo y verduras y frutas no ocupan nada para saber bien.


Ahora buscare alimentarme mejor de lo que antes lo hacía. 

Yo no lo veo.

A veces las penas y frustraciones me invaden.


Ando un poco depre (en parte se debe a las vacaciones pues tengo demasiado tiempo libre para pensar y acomplejarme) resulta que a veces no siento los cambios físicos o de salud a pesar de ser muy constante en mi actividad física. Sé que podrán decir que lleva tiempo, que depende las horas de dormir, el cambio climático, las hormonas, la alimentación y miles de cosas, lo sé, no es algo que yo ignore, únicamente me estoy quejando.


Me esfuerzo mucho en el gimnasio, hago las rutinas según se indica, siempre busco hacerlas mejor, y sigo cada instrucción… y a veces me miro al espejo y siento que solo me miro como una mujer delgada. Es todo, mi esfuerzo, mis horas de sufrimiento, mi técnica, alimentación, etc. Todo al carajo, para que en las fotos solo me vea normal, nada de músculos marcados, nada de cintura de avispa, nada de espalda esculpida.


Lo sé, todo tarda en llegar y rápido se va. Según me han contado, todos pasan por diversas etapas al entrar en el mundo de entrenar para estar saludable o sexy, cualquiera que sea la razón, entras súper motivado, pensando que no estás tan mal físicamente, que un par de meses y veras resultados… después viene esa etapa donde no hay cambios y te frustras, si tienes suerte te aferras o alguien te apoya y sigues, luego una de las mejores etapas donde ya comienzas a ver cambios en tu cuerpo y estado físico, vuelve la euforia de sentir que controlas tus cambios corporales y que vas a seguir para lograr más metas.


Pasadas esas tres etapas iniciales regresa en general un estancamiento en el que no ves ya cambios, o quizá solo se te cruzan los cables y tú no los ves, y otros si… resulta que empieza la montaña rusa de emociones, días vas bien motivado, días vas como un suplicio, días no prestas atención, días entrenas con el corazón, días y más días.


Luego está la lucha con la comida, muchos dicen que no es una lucha, que te acostumbras, que si tus metas son más grandes que tu gula y bla bla bla, pero lo cierto es que desde pequeños nos enseñan a comer mal, así que esos malos hábitos no se van a ir en un mes, solo porque lleves tres entrenando.


Seamos realistas, el paladar manda muchas veces y lo sabroso y llenador en general son cosas que no nos nutren, por lo tanto para mí y otros que he visto, si es una lucha con la comida, es luchar contra los parientes que te invitan a comer y luego te hacen un drama porque llevas tu traste de plástico con divisiones lleno  de verduras (hagamos una aclaración, al ser vegana, se meten conmigo desde que lo saben, pero ser vegana y fit, olvídense es como declarar la guerra a la familia) y porque no quieres probar la comida que hicieron, te llaman payaso, ridículo, entre otros comentarios ofensivos (lo bueno que son tu familia o amigos) diciéndote que no te va a pasar nada si te comes una cosa que este fuera de tu dieta.


Entonces uno deja de asistir a comidas, luego pasas a ser el amargado que vive pensando en los carbohidratos y el obsesionado con el gimnasio. Después casi toda actividad (al menos en la zona que domino) va acompañada de comida, ir al cine es ver comida chatarra (la cual anda uno queriendo evitar) ir al parque es subirse a los columpios y después comer, ir de compras y si te tardas comer fuera. Bueno también quizá yo salgo poco, así que no conozco mucho.


Y ahí van las frustraciones, luchas con la depresión que a veces te da por no ver algo visible en tu cuerpo de tu esfuerzo, luchas con la comida, luchas con tus amigos o parientes por la comida. Luchas con los lugares para no comer cosas dañinas.


Parece uno que el mundo se nos pone en contra, a ratos nada más… y para rematar una de dos, o alguien te dice que no sabe para qué vas al gimnasio si ni se te nota nada, o ves a alguien con esa genética maravillosa que solo sale a correr a veces y come todo lo que se le atraviesa y esta hasta se ve como si hiciera ejercicio. Nombre con eso listo para ponerse a llorar.


El problema es que uno no ama su cuerpo, porque te dicen que lo ames, tal como es, y eso, pero luego te bombardean con publicidad donde la gente exitosa es delgada y en forma, donde las caras bonitas triunfan, donde lo que excita va con lencería que luce en cuerpos tonificados, donde se burlan de los defectos físicos… Está cabrón quererse así.

No digo que siempre estoy deprimida y que siempre me siento así, digo los motivos por los cuales a veces me siento así, pero claro llegan personas, te dicen cosas, o tú solo te das ánimos, o te enfocas en otras cosas y se pasa.


A veces pienso que cuando sea vieja (allá por los 70) voy a recordar tantas inseguridades de mi cuerpo, tantos miedos, tantas amarguras por mi peso o aspecto físico y me voy a reír triste, de pensar que desperdicie mis pensamientos en esas cosas que no valían la pena, en lugar de disfrutar que tenía buena salud y juventud o tiempo para aprender (no sé a lo mejor de vieja estoy enferma).



Y eso que aún no les hablo de mis enojos que paso siempre que las personas me dicen que está mal que siendo mujer desee tener visibles (enormemente visibles) los músculos, ja, esa es otra historia.

Odio las vacaciones.


La verdad, como ya saben, tengo problemas con el control, entonces al ser tan organizada siempre hago rutinas de mi vida según los compromisos habituales que tengo, en este caso la escuela y limpieza del hogar. Pero sucede que en vacaciones pues no tengo esta rutina debido a la falta de labores diarias.


Me pone de malas “no tener que hacer” por más que busque cosas que hacer terminan aburriéndome, o enfadándome. En general me gusta tener sólo una semana de vacaciones, porque en ella realmente disfruto de tener tiempo libre, salir y hacer cosas diferentes, pero al término de esta, pues me empiezo a desesperar.


Mi vida funciona entorno a rutinas predeterminadas y bien organizadas, el reloj siempre es mi aliado y las alarmas son algo que me funciona muy bien, soy de esas personas que cumplen todos sus compromisos pero sin matarse, me organizo también cada día al menos una hora de siesta y una hora de lectura, con lo cual siento que le doy a mi cuerpo tiempo de relajación.


Podrán pensar que llevar una vida con obligaciones y rutinas es muy monótono y aburrido, pero la verdad a mí me funciona, me siento bien, siempre que he cumplido mi día, y en general personas que conozco halagan mi manera de organizarme y tener tiempo para todo, es como si siempre estuviera bien preparada.


Otros beneficios que le encuentro a esto, es que organizo muy bien no sólo actividades, sino el costo de ellas, buscando el ahorro máximo de ser necesario sin sacrificar placeres. Y en general estoy contenta con esto.


Pero claro no todo es bonito, al ser así también sufro de frustraciones que son acarreadas cuando las cosas no salen como tenía previsto, por causas ajenas y desconocidas, también que muchas otras personas no conviven conmigo a causa de considerar que no pueden ajustarse a mi rutina. Y también están las terribles vacaciones y cancelaciones de otras personas sobre planes en común.


Antes me azotaba mucho, ahora lo tomo con más calma pero de igual manera me frustra. Paso horas sin saber qué hacer, y no es que no haya actividades que realizar, es que mi mente se bloquea, entra en pánico de no saber en que aprovechar el rato.



Me cuesta ser espontanea. 

8 de abril de 2017

Gustos culpables volumen dos.



A ratos la culpa me hacía sentir mal, ella se había convertido en mi mejor amiga, pero el verte con ella hacia que mi deseo creciera, no nos habíamos visto más que brevemente en cumpleaños de mi amiga y en dos cenas navideñas, pero no podía dejar de pensar en ti, los años te habían favorecido, aun practicabas deporte aunque eras padre y cabeza de familia, se notaba que trabajabas tu cuerpo, ese cuerpo que yo deseaba. Desde la última comida donde recordé detalles de nuestro único encuentro una llama se encendió en mí.

Busque pretexto para ir a casa de mi amiga y verte más seguido, siempre evitabas estar a solas conmigo, eso de cierta forma me excitaba aún más…


Un día en horas que sabía que mi amiga no estaría fui a su casa, estaba caliente y no me importaba nada, ahí estabas tú, solo, al parecer planeabas ir al gym pues me abriste la puerta a medio cambiar, garrafal error de tu parte. ¿Esta Irene? Pregunte sabiendo la respuesta, hola, no, en realidad salió con su hermana, contestaste algo nervioso, pero sin evitar mi mirada. Ah pues en ese caso es perfecto dije yo e inesperadamente para ti te comencé a besar, trataste de quitarte, pero yo sabía que lo deseabas, así que no te resististe por demasiado tiempo, pienso que tú tampoco olvidabas aquel encuentro juvenil.


Siendo adultos ya con más experiencia, el sexo fluyo de manera armoniosa, cogimos en la sala, en el sillón, como haciendo homenaje, tu cuerpo era hermoso, era muy deseable, habías madurado mucho, de como yo te recordaba, te lamí todo el cuerpo, gemías delicioso, pero esta vez decidiste voltearme de espaldas y darme duro así, a mí me encantó la idea, mis pechos de apretaban en los cojines del sofá mientras tú me penetrabas sin control y de nuevo sin protección, no podía ver tu rostro pero era delicioso como me sometías, sentía tu pene entrar de lleno en mí, y como nuestros fluidos se mezclaban, empujabas con fuerza y yo levantaba más las caderas para que la penetración fuera más profunda…



Habías aprendido algunos trucos por ahí, pronto me metiste un par de dedos en la boca mientras yo gemía sin remedio, siempre había sido una sucia, así que la idea de que me trataras así, era muy excitante, me vine a los ocho minutos, pero tu continuabas penetrándome, relaje el cuerpo y tú comenzaste a ponerte más violento, jalaste mi cabello deliberadamente, sacaste tu pene y me hiciste que te lo chupara, que ganas había tenido, sabias a mí y a ti, tan delicioso, mientras te la mamaba te miraba, esos ojos avellana que tanto me hacían arder, te la chupe con ganas, te hice garganta profunda y te encanto, tus mejillas y pecho pronto se llenaron de sangre y sabía que pronto te vendrías. Decidiste hacerlo en mis pechos y me encanto, para que negar, me gustabas, y era fabuloso el sexo.

Los cambios continúan



Siempre me gusta saber que he aprendido de otras personas y cuando lo aplico para mí, es un avance. Hace algunos días me invitaron a pasar un rato con personas desconocidas (mi mejor amigo y sus amigos) y yo acepte, tal vez para muchas personas no tiene nada de extraordinario ese tan simple hecho, pero para mí es la lucha constante de la persona que era antes, con la que pretendo ser cada día. Siempre me negué a todo, a la vida misma, y el aceptar ahora tantas cosas diferentes me hace sentirme orgullosa, decidí convivir con ellos y adaptarme al entorno, resultaron personas de mente muy abierta y pase un rato muy agradable.


Cosa que no hubiera hecho en el pasado, donde odiaba los cambios, pero ahora decido fluir con el entorno de manera pacífica y sin que se comprometa la integridad o valores de nadie. Van a decir que es pecar de egocentrismo, pero la verdad me siento orgullosa de mis avances en la vida, para mí es muy padre notar mis cambios porque siempre los comparo con mi conducta del pasado y busco una mejora.


Por cierto con uno de mis propósitos de este año es ser amable con las personas, y también me siento feliz de admitir que aunque me ha resultado muy difícil ser amable sobre todo con tanta contrariedad, lo he llevado a cabo lo más que puedo y otras personas a mi alrededor lo han notado y me lo han hecho saber. Poco a poco ahí un poco necia, pero avanzo en el camino.


Y siguiendo con estos temas del cambio, ahora decidí tener otra postura sobre el lugar donde vivo, no recuerdo si les había comentado, vivo con mi novio, en casa de sus padres, y su familia ha resultado muy diferente de valores (carentes) de los que yo he visto. Al principio estaba muy impactada tratando de juzgar la situación, después, intente ver cuál era la manera en que podía ayudar, y luego entro la etapa de la apatía y desprecio, pero ya saben, mi tendencia espiritual me sigue allá a donde voy.


Así que no pude mantenerme enojada por más desagradable que me pareciera la situación actual, comencé por entender que las personas con las que vivo, ni siquiera saben la lástima que me dan,  ni lo tristes que resultan sus acciones pues en general se contradicen, así que decidí no ponerlos en tela de juicio y limitarme a vivir de manera pacífica.



Y pues nada, que me voy, me mudare de aquí, no sé si con mi novio o sin él, pero de que me voy de este lugar es un plan hecho. Quiero volver a mi independencia y a mi casa.

Crudi-Vegana



Ya hace algunos ayeres anduve leyendo cosas sobre este tipo de alimentación, una cosa es ser sólo vegano y otra crudi. Pues bien resulta que se basa el alimento en fruta y verdura cruda y nada procesado, nada de harinas, pastas, azúcares etc. Raw Food también le llaman.

No sé demasiado de esto, únicamente lo que voy leyendo, me he animado esta semana a probarlo, para ver cómo se siente, lo de crudo lo veo más como una mera alimentación y lo de veganismo como ética.

Hoy ha sido mi primer día, y la verdad no he pasado hambre y he comido de maravilla, al no saber tanto sobre esto, sólo decidí hacer una gran ensalada con verduras y frutas, literal fue grande, porque al intentar acabarla la verdad no pude, me comí sólo la mitad, lo cual estuvo bien. Al contrario de lo que se pueda pensar, realmente si te llenas, tu estomago comienza a hincharse y avisar que ya estas satisfecho. He sentido levemente ansiedad por el azúcar, ya saben, ser vegano no dice que tengas que ser sano, y comida chatarra vegana hay mucha, entre mis adicciones están las barritas que tienen avena plátano y un montón de azúcar y conservadores.


Con esta dieta busco beneficios para mi cuerpo, quiero saber que tanto puede cambiar, no me refiero a perder peso o tallas, más que eso, quiero saber cómo reaccionara, muchas personas afirman que hacer esto de crudi-veganismo es más para temporadas, para desintoxicar el cuerpo de azucares saturados, refinados, sal y harinas en exceso. Yo lo he decidido por una semana, para ver que tal me va, pero no estoy segura que sólo dure eso, pasado los días veré.


Algo de lo que me río para mis adentros es pensar que ya de por sí, las personas me consideran rara por ser vegana, ahora seguro soy el anticristo de la comida. Verán, tal vez a ustedes de otras partes del país o del mundo, no se les haga tan extraño esto, pero en la región donde vivo, esto es completamente anormal, casi nadie es vegano y menos crudi. Con decirles que no conozco a nadie que lo sea, en verdad, por internet he visto recetas, y personas que llevan a cabo esta alimentación, pero en persona no conozco a nadie.


De igual manera no me preocupa lo que piensen, es mi salud, mi cuerpo y yo quien lo alimento. Espero contarles la siguiente semana de cómo me fue con estos andares.



8 de marzo de 2017

Juventud y deseos.





Estaba tranquilo limpiando la casa, habían dejado mucha basura, pero era mi trabajo así que no me quejaba, con suerte y podría salir temprano para ver a mi novia. Al pasar por el cuarto escuche sonidos de placer, sin poder evitarlo eche un vistazo, ahí estabas masturbándote, desnuda sobre la cama, tu piel deliciosamente blanca con pecas, tu cabello pelirrojo esparcido sobre la cama, no  supe si seguías borracha de la fiesta, solo me acerque y deje la escoba que traía en la mano.


Me sorprendió que no te detuvieras, me sonreíste, que pecado no hacer nada al respecto, salte sobre ti y te empecé a besar, reaccionaste de inmediato, arqueaste la espalda con deseo y te frotaste en mí, era más de lo que esperaba, sentí como se me subió la temperatura del cuerpo, empecé a desvestirme rápidamente y tú me ayudaste, era como la mejor fantasía, pensé mirando tus pechos preciosos, llenos de pecas, te pusiste arriba de mí, y me deje, eras tan hermosa, tan gloriosa, eras más grande que yo, por mucho, tendrías alrededor de unos 30 y yo a penas 19, pero eso no importaba.


Aquella visión era angelical, empezaste a besarme el cuello, note como mi pene se erguía y se pegaba en tus partes, depiladas, exquisitas, tenía que probarte pero por ahora deje que me hicieras lo que tu deseabas. Y jugaste conmigo, como siempre había querido, solo que las chicas de mi edad incluida mi novia eran tan inexpertas que no era lo mismo, se notaba que tu mandabas en mí. Mordiste mis pezones lo que me sacó auténticos gemidos, te deslizaste hacia mi cadera y te observe poniendo las manos tras la nuca, tal como en los videos que veía, metiste mi pene a tu boca como si superas exactamente lo que quería, me lamiste hasta los testículos y aunque quería seguir viendo a momentos cerraba los ojos ante tanto placer.


Estaba acostumbrado al sexo con mi novia, donde yo hacia todo y me gustaba sentir que usaba su cuerpo para darme placer, pero en esta ocasión, me encantaba sentir que eras tú la que me hacías el amor. Sentía que pronto me vendría, y te lo dije, no me preocupa respondiste tú, era como el mejor de los sueños, sentí como se me acelero el pulso y no pude enfocar la mirada, me vine deliciosamente en tu boca, cosa que mi novia no permitía, y tu hasta te lo tragaste.


Al recuperar un poco el sentido, me di cuenta de que estaba empapado en sudor y había mordido mi brazo, pero no me importo, te levantaste y me miraste de una forma que deseaba que me hicieras lo que quisieras. Tómame sobre la mesa, dijiste, y caminaste hacia un escritorio, obedecí en silencio, te empuje contra el mueble y te inclinaste con tanta rapidez que supe qué hacías aquello seguido, me excite aún más, poder poseer a una mujer madura como tú, era todo un privilegio. 


Me acerque a ti y lentamente te penetre, la vista era espectacular desde mi perspectiva de pie, tus nalgas suaves y prominentes se pegaban en mi cuerpo con cada entrada, empezaste a gemir deliciosamente y tuve que tener mucho autocontrol para no venirme, era muy difícil, sentía como se me hinchaba el glande, como tus líquidos empezaban a escurrir por mis testículos y a gotear en el suelo…



Pedias más rudeza, así que me esforcé en complacerte, tomándote de las caderas y empujando con más fuerza, te tome del cabello y eso te encanto, comenzaste a gemir y sudar visiblemente, yo sentía como mi propio placer comenzaba a superarme, me escuche gemir, sentía como todo el cuerpo se me contraía y fijaba la vista en tu espalda blanca y tu cabello rojo.

El clímax llego primero para ti, afortunadamente pude aguantar unos segundos, y sentí como te estremeciste y contrajiste las paredes vaginales, y eso ya no lo pude aguantar, sentí como mi semen fluía tan caliente y espeso, grite de placer, sentía que perdía fuerza en las piernas, me apoye de la mesa y en ti, encajándote aún más mi miembro, tú te apretabas deliciosamente.


Cuando todo acabo yo aún seguía duro, la sensibilidad de mi pene era enorme y tú lo sabias, no me dejaste salir de ti, solo permitiste algunos minutos de descanso, luego tratando de normalizar mi respiración pensé en que tal vez habías contratado un servicio de limpieza como el que yo prestaba porque era tu fantasía que te limpiaran la casa y te cogieran. Pero no duro mucho ese pensamiento después quisiste otra vez pero ahora en la cama y arriba de mí. Por supuesto no me opuse aunque sabía que seguro terminaría muy cansado, pero valía la pena.


Lo hicimos en la cama, tu cabalgándome sin control, veía tu pechos rebotar, los tome con las manos, estábamos empapados en sudor, en fluidos, tu olías deliciosamente… me sostuviste las manos y te inclinaste en mí, tus senos se frotaban en mis pectorales, sentía que esta vez no podía controlarme, trataba con todas mis fuerzas de contenerme, y de pronto sentí que te contraías nuevamente, al saber que era tu momento próximo al clímax, me deje ir yo también, no sé cómo es que aun salió algo de mí, pues tu parecías quererme dejar seco.



Pasados unos momentos te levantaste bruscamente y me dijiste, sigue con lo tuyo, te contrate para limpiar no para coger. Me pareció un poco grosero, pero todo podía perdonarte cogías como diosa.

Las mujeres haciéndola de pedo



Si no, no están a gusto.


Un estudio realizado por mí, en un grupo considerable de mujeres con la pregunta sobre si tendrían sexo con alguno de los compañeros conocidos arrojó que únicamente el 2% considerarían acostarse con un conocido, siempre y cuando estuvieran enamoradas. El resto lo negó de forma contundente.


Esto quiere decir que las mujeres están pendejas, idealizan mucho al hombre que quieren para su clítoris. Y eso me enoja, porque realmente les pregunte si tendrían sexo, no si se enamorarían de ellos. La cosa es la educación mojigata en la que vive esta sociedad mexicana, donde el sexo sin compromiso o amor, es algo altamente condenado.


Tal parece que soy la única que si me cogería a muchos de mis compañeros, y no es porque este enamorada o piense que ellos pueden ser mi pareja, sino porque se me antojan y ya, he de ser muy cínica o muy humana.


El caso es que el pensamiento mágico pendejo de mis colegas es, buscar un hombre, que tenga un montón de características idealistas de novela rosa, y vivir un intenso enamoramiento, para posteriormente entregar las carnes, y claro ser exclusivos, que el placer vaya de la mano con el compromiso. Y pues no estoy de acuerdo, ¡qué raro! Debí ser hombre.


Pues ese mismo estudio realizado pero ahora preguntando a hombres arrojo que el 100% accedería a acostarse con casi cualquiera de las mujeres sin compromiso. Y eso es porque los hombres no la hacen de pedo ni andan en dramas de si el amor va con el placer o el placer va con amor, ellos a lo que van, a pasarla bien y también el 90% comenta que si de casual pasara a formal no tendrían ningún inconveniente, esto es una clara demostración de que no hay trasfondo romántico y dramático, sólo van viviendo el momento.


Y me parece más sana la manera de ver de los hombres, el sexo sin compromiso no debe ser juzgado como un crimen o como algo que no se debe hacer, desde mi punto de vista, el cuerpo tiene necesidades, y los impulsos sexuales son muy fuertes, no veo la necesidad de negarlos. Porque si algo les puedo asegurar es que las mujeres los tenemos tanto como los hombres, pero en la mujer hay mucha represión.


Créanme que es muy duro ser mujer que te guste el sexo y que lo admitas abiertamente, por un lado los hombres se vuelven tus mejores amigos, y por otro las mujeres te rechazan, te ven como una especie de ninfómana que te vas a coger hasta a sus abuelos.


Continuando con mis investigaciones, las razones de las mujeres para no tener sexo con conocidos es porque no cumplen sus expectativas pedorras de sueños que alguna película estúpida les impuso. En cambio una que otra razón de algún macho para no acostarse con determinada elfa iba encaminada al carácter de caca de algunas, nunca a su aspecto físico, otro punto para los hombres.


Mientras las mujeres esperan un príncipe azul que sea guapo, los hombres solo esperan que la mujer sea higiénica. Porque la belleza no asegura placer real. Y en eso estoy totalmente de acuerdo. Sé que en varias ocasiones he renegado de esta cultura machista y religiosa donde la mujer no tiene derecho a buscar placer, pero es que sigue pasando por eso me sigo quejando.


A mí me gusta mucho el placer sexual, sé que no va ligado al amor, pero sé que se juegan las emociones. No tengo inconveniente en tener sexo sin compromiso y no me considero promiscua ni prostituta. Voy viviendo mi vida según mi criterio, emociones y deseos. No voy reprimiendo mis deseos, censurando mis criterios y negando mis emociones.


Así que si hay hombres que me lean, sepan que hacerla de a pedo es una táctica estúpida por parte de las mujeres, que no abren su mente al placer. Y ustedes no están mal, ni son unos pervertidos yo los amo.



Voy a contar lo que me gustaba de ti.


Tú forma de coger.
Es todo.


Eran casi mis treinta y salí de fiesta, eras amigo de una amiga y nos presentó, me caíste mal, eras contrario a mí, yo culta egresada de la licenciatura en artes, y tu un tipo vulgar y machista. Pasadas las copas, terminamos en tu auto besándonos, ni conversamos, solo sé que contigo repito.
Comenzaste besándome de manera lenta pero pasional, yo un poco borracha y caliente como siempre lo he sido no me negué, ahora sobria me doy cuenta de que para nada estábamos destinados a ser algo más. Pero que importa cuando estas en la fiesta buscas placer.

Tus besos eran sacados de películas pornográficas y eso me encantaba, pese a ser un tipo evidentemente vicioso, no olías mal, tu cuerpo era fragancia masculina que siempre excita, te ejercitabas, quizá lo habías hecho en prisión, dios sabe dónde, pero eso tampoco importa, aunque pensar que eras un chico malo, malo de verdad de esos que dan miedo; me excitaba, sabias como provocar, con gemidos leves que denotaban tus ganas, me tomaste en el piso, sin que me importara un carajo nada.

Pronto estuvimos desnudos, recorrías mi cuerpo con tu lengua, a momentos me mordías y yo me perdía, sé que dejabas marcas pero realmente no me importaba, todo era placer por placer. Cogimos mucho, cogimos salvaje, como si nos tuviéramos coraje, jalabas mi cabello mientras me poseías, yo me sentía feliz indefensa, nunca me había gustado ser la víctima, pero contigo era otra cosa.

Por otra parte tenías un miembro generoso que sabias usar, lleno de venas frotabas mis paredes vaginales haciéndome estallar de placer, se me olvido tu nombre pero nunca la forma de tu verga. Esa noche de copas terminó en sexo salvaje inesperado y fortuito. Fácil me lo hiciste unas cuatro veces, termine exhausta y muy satisfecha. Eras implacable e impecable en las artes de la cama. Después de ese encuentro obviamente decidí repetir un par de veces más, pero al final mi instinto me alejo de ti por saber que las drogas podrían afectar mi vida pero no me arrepiento de lo que hicimos.

Gustos culpables.



Definitivamente tú eras uno de ellos.


El otro día, mientras comía con una vieja amiga y su esposo, me puse a recordarte, aquella aventura fue algo que merece la pena recordar. Estábamos en universidad, en carreras diferentes pero me llamabas mucho la atención, y a quien no, realmente tenías un físico espectacular, eras popular, la clase de chico que tiene prospectos de sobra, pero en fin, me gustabas.


Un día se cumplió mi sueño ese que tanto deseaba; el tenerte. Sucedió en el verano mientras partíamos a un macro evento que juntaba varias carreras en un viaje a puerto del sol, el pretexto educativo fueron las pláticas ministeriales para la carrera y las conferencias con eminencias de la arquitectura histórica, por otro lado los alumnos sabíamos que era para ir de parranda y disfrutar.

Fuimos todos y no te perdí de vista, por supuesto te veías fantástico y yo lamentaba que tuvieras a tu novia tan cerca, pero en mi momento de juventud sentía que la moral podía ser relajada. El segundo día tuve mi oportunidad, pasada la conferencia tu novia se fue a comer con sus amigas, al parecer te había hecho un drama por alguna tontería, así que a ti te apetecía distraerte, escuche a hurtadillas que ibas a salir a comer por la tarde y que pasarías el día en tu cuarto de hotel, aproveche para colarme en el ascensor contigo, de vista me conocías, así que sonreíste al verme en señal de saludo.

Yo no perdí el tiempo, a lo que iba, me gustas te dije, me miraste con algo de sorpresa y placer, estabas acostumbrado a los halagos, eres muy amable dijiste, quieres tener sexo conmigo, pregunte, realmente necesitaba saberlo, abriste los ojos aún más sorprendido, no sé qué decir, respondiste, no ocupe más, sabía que debía aprovechar, te bese intenso, me encanto que no te resististe, sabias a menta, eras poco más alto que yo, así que no tuve que esforzarme demasiado para tener tu cuerpo junto al mío y abrazarte con pasión.
¡Vaya!, la moral entonces sí que era algo opcional para mí, pensé mientras veía a mi amiga tomar vino, seguí recordando como empezamos con un intenso beso aquel encuentro, eras tan glorioso como yo había imaginado, o quizá era que se cumplía mi fantasía y por lo tanto era yo lo que deseaba.


Me manoseaste sin piedad recorriendo mi cuerpo como si lo conocieras, mordiste mis labios de forma provocativa y la respiración agitada, llegamos a tu piso y salimos aun medio enredados en aquella pasión repentina, no parecía preocuparte si alguien nos veía, nos metimos pronto en tu cuarto, estaba solo para fortuna, nos comenzamos a quitar la ropa, tu cuerpo era todo lo que yo había imaginado, piel morena, marcado por el ejercicio de tres años siendo jugador estrella del equipo de atletismo; olías rico, algo parecido a la madera y al coco, te deseaba tanto, ni palabras decíamos, no sabía que era tan fácil seducirte lo habría intentado antes, tus besos me sabían a gloria, tus caricias a placer…



Rápidamente nos tiramos en un sofá grande, tu arriba de mí, se notaba que así era como te gustaba hacer las cosas, disfrutaste de recorrer mis pechos que eran pequeños en aquel tiempo, pero no pareció importarte, era tanta la energía de entonces, que nos arrancábamos la ropa mientras nos besábamos dejándonos sin aliento. Mire tus ojos color avellana, segura de saber que era lo que querías, te limitaste a bajar por mi vientre besándome, avisándome lo que deseabas hacer, yo ardía en deseos, levante las caderas en señal de sumisión.

Lamiste mis partes como un experto, se notaba que era algo habitual en ti, no me importo en el momento saber a cuantas habías hecho lo mismo… todo era placer en ese momento, era deseo que se desbordaba. Comencé a sentir el corazón acelerado sabía lo que venía en camino, te dije que continuaras, así lo hiciste, vaya oral; pensé mientras el mesero traía la comida.

Nunca había experimentado algo como lo que me hiciste, sentí como perdía el control de mí, como gemía tan deliciosamente, como sudaba como nunca… y justo al llegar al clímax una nueva sensación me invadió, abrí los ojos y te vi, tu cara no estaba entre mis piernas, ahora estabas dentro de mí, sentí como mis partes se apretaban a las tuyas, no me puse a averiguar en ese momento si te habías puesto protección, quería más de ti.

Comenzaste a embestirme con ganas, con energía de juventud… el recuerdo me hizo mirar mi plato y cerrar las piernas. Me cogiste con ganas, como si tú también me hubieras deseado por meses, eras muy fuerte, así que yo sentía que seguramente no podría caminar bien o sentarme al día siguiente, pero aquello era lo de menos, ver tu cuerpo desnudo que exquisitez. Tenías algunos lunares en el pecho que yo lamí. Comenzaste a perder el control, yo quería que tú también tuvieras placer, así que te anime a seguir y comencé a mover las caderas a tu ritmo, tu cara de orgasmo era como la de un actor porno profesional, pensé mientras comenzaba a comer y mi amiga me ponía al día sobre sus hijos recién nacidos, y mientras yo fingía poner atención volvía en mi mente a aquel momento en el que te venias en mí y tu forma tan deliciosa de gemir hasta el final con los ojos muy abiertos mirándome…


Me moje los labios y regrese al presente pues debía seguirle el hilo a la conversación, mi amiga comento que me veía distraída, le dije que no pasaba nada y aproveche a ver a su marido, el parecía levemente incomodo, pero aun así, sostuvo mi mirada y sonreí al recordar aquella noche que estuvo sobre mí en el verano.

Era un gusto culpable, quien lo diría que él se casaría con aquella novia berrinchuda y que aquella novia berrinchuda un día trabajaría conmigo y seriamos mejores amigas, nunca le conté lo sucedido por supuesto, pero ver a su esposo siempre era un placer, comprobé que él tampoco había comentado nada de aquel fugaz encuentro de juventud.